Los Tiempos Abril 01, 2007



Ratio iuris: Nuevos bríos empresariales


Es vital preservar la institucionalidad y más aún, que aquella, alejada de cualquier tipo de turbión, se constituya en referente ahora que se olvidan que país también se construye con emprendimientos privados y libre iniciativa

Mi buen amigo Rudy Rivera acaba de ser posesionado como Presidente de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba. Hace un par de semanas, Gerardo Wille, también amigo, y de los buenos y leales, juró como Presidente de la Cámara de industria.

No acostumbro utilizar esta columna para referirme a hechos como los que anoto, lo hago ahora, sin embargo, a raíz de una coyuntura especial que merece específica y dedicada atención.

Parto por dejar sentado algo que me parece fundamental, quizá recurrente a estas alturas, pero esencial a la hora de mirar el país, esto es, que la base para preservar, mantener, fortalecer y profundizar el sistema democrático pasa por la construcción de institucionalidad. Ud. me dirá que tipo éste que latosamente persiste con el tema. A título de serlo, déjeme decirle que si un país no cuenta con instituciones fuertes y sólidamente edificadas, corre serio riesgo de debilitarse y ser presa de un autoritarismo y verticalismo que no respeta derechos, procedimientos, normas e impone, a priori, caprichos y la voluntad de gobernantes de turno.

Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte no disfrutan de instituciones independientes que privilegien la independencia y coordinación de poderes. Los gobiernos en esos países controlan, si acaso permiten que existan, entes gremiales empresariales, laborales, cívicos y, por supuesto, entes vinculados al orden público como la Corte Electoral, Policía Nacional, Fuerzas Armadas, el sistema de justicia, de control cambiario, en fin, un conjunto de instituciones que forman parte del andamiaje estatal y cuyo accionar e independencia es vital para garantizar que el poder de imperium del Estado, trasuntado en el gobierno que corresponda, no se transforme en el abanderado del absolutismo y fundamentalismo.

No es ninguna novedad que el país esté transitando por una senda en la que de un lado están quienes buscan la presencia de instituciones fuertes, independientes, que actúen en el marco de la ley y sin responder a interés personales o de grupo y, del otro, los que están tentados a establecer todo lo contrario, a fin de consolidar un gobierno que concentre el poder y la decisión de todos los órdenes del quehacer nacional, incluso, uno que sea capaz de interferir hasta en las decisiones personales de cada individuo, mandando y ordenando qué y cómo actuar.

Dejémonos de mentir y engañarnos, así sucede en Venezuela y Cuba. Más allá de simpatías o antipatías, los venezolanos y cubanos no están bien. No gozan del ejercicio pleno de sus libertades constitucionales y no cuentan, los que desean gozarlos, de espacios independientes donde acudir frente al avasallamiento de sus gobiernos.

Por eso es importante que nos demos cuenta de la necesidad de contar con instituciones libres de ingerencias políticas y capaces de actuar dentro los moldes del respeto de los derechos civiles y políticos que son inherentes a cada ciudadano.

Desde ese punto de vista, celebro que Cochabamba haya renovado a su dirigencia empresarial y que a la cabeza de sus principales instituciones se encuentren gentes que entienden perfectamente lo que acabo de anotar, y que se adscriben a todos quienes propugnamos la democracia como única forma de gobierno y la profundización de la libertad, libre iniciativa y cumplimiento de derechos y deberes constitucionales como único mecanismo para alcanzar, civilizadamente, progreso y crecimiento.

Los empresarios privados juegan, por tanto, un rol central en este proceso. Con unidad de criterio y pensamiento, y con una lectura de la realidad nacional que es más importante que la que pueda hacerse a través de poses sectarias o de grupo, los gremios empresariales deben asumir el rol histórico que les corresponde y que otrora jugaron, y seguro estoy que tanto Rudy como Gerardo sabrán abanderar los postulados de la libre iniciativa con hidalguía, sin temor y con la certeza de que ese es el camino correcto. Estas son épocas donde trascienden, por su importancia, temas de orden estructural que van más allá del simple deseo de ser, estar o incluso, de saber que aún con el incordio en casa, sí se puede avanzar. Muchachos, los del incordio, otros son los contendientes y otras son las prioridades. El desprendimiento y despojo de poses tozudas e incluso porfiadas y obstinadas, debe ser el referente en el comportamiento diario de cara a lo que se vendrá. A través de entes gremiales fuertemente cohesionados y estructuralmente bien concebidos, la sociedad civil podrá encontrar instrumentos que privilegien los derechos de las personas tanto como el derecho de quien arriesga su capital y patrimonio por construir y crear. Son las iniciativas privadas las que le siguen dando al Estado sus mayores ingresos y espero que siga siendo esa iniciativa la que sirva para unir lo que nunca debió estar desunido. Es vital preservar la institucionalidad y más aún, que aquella, alejada de cualquier tipo de turbión, se constituya en referente ahora que se olvidan que país también se construye con emprendimientos privados y libre iniciativa.

Suerte a Rudy y Gerardo, de corazón.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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