La Razón Abril 01, 2007



300 mujeres de El Alto tejen su vida exportando


Señor de Mayo trabaja en toda la cadena de los textiles, desde el hilado hasta el embarque.

• CREATIVIDAD • Un grupo de socias realiza el diseño de las prendas que luego serán llevadas el tejido. Todo se hace a mano en Señor de Mayo.



Hilar, tejer y exportar. La Asociación Artesanal Boliviana Señor de Mayo ha convertido a 300 mujeres, la mayoría amas de casa, en exportadoras de prendas de vestir a grandes mercados, como Estados Unidos y Europa.

Chompas, chalinas, suéteres, guantes, y más, con diseños propios, típicos, con la más fina lana, son empacados a diario por las mismas socias de Señor de Mayo, entidad que nació en la ciudad de El Alto a finales de los años 80 como una alternativa frente a la desocupación y la pobreza.

“Nosotras siempre hemos practicado la autogestión. Siempre hemos trabajado y avanzado con nuestro esfuerzo”, dice Antonia Rodríguez, fundadora y líder de la Asociación, hoy convertida en una de las principales exportadoras de textiles de La Paz.

Las más de 300 mujeres socias de Señor de Mayo están divididas en 39 organizaciones de la ciudad de El Alto. “Todas hacemos todo”, cuenta Antonia. Y así es, en los mismos grupos las socias hacen el hilado de la materia prima, crean los diseños, tejen las prendas, empacan los productos y hasta los llevan a la zona de embarque. Pero hay algo más, también son ellas mismas las que realizan el control de calidad y son las mismas señoras socias quienes hacen la promoción y el mercadeo.

La Asociación nació con 60 socias y un aporte de capital de 10 dólares de cada una para la compra de materia prima. Hoy la empresa produce un promedio de 20 mil dólares al mes.

La empresa tiene sus propias normas de funcionamiento, por ejemplo no hay sueldos mensuales, es decir las socias ganan cuando se hacen las ventas, pero en ese momento, lo admite doña Antonia, las socias se llevan ganancias que fácilmente pueden alcanzar a los 25 mil bolivianos. Parte de las normas internas de la empresa es también el cumplimiento. Es decir, las socias no pueden fallar, ni en la calidad de los productos ni en los plazos establecidos para las entregas. “Aquí, cada grupo se encarga de que se cumplan los acuerdos. En eso somos bien estrictas y entre todas nos controlamos”, señala.

No obstante, el liderazgo de Antonia se deja sentir. “Con toda la experiencia que yo tengo, les enseñó el valor que tenían los productos andinos, pero para eso tenemos que tener alta calidad”.

Cómo obliga el mismo desarrollo. En los últimos años, Señor de Mayo ha modernizado su producción. Ahora, por ejemplo, tiene una Directora Ejecutiva, que es Antonia Rodríguez. También hay un equipo de producción con un jefe en cada grupo. “Nos reunimos todo el tiempo para ver los avances de las tareas, pero cada persona es responsable”.

Como toda organización de este tipo, también tiene una comisión social que se ocupa de la calidad de vida de las socias y de los problemas que se puedan presentar.

Al principio, Señor de Mayo, que recibe el apoyo de la Organización Fair Trade, promocionaba sus productos cara a cara, en la calle Sagárnaga y la plaza San Francisco, donde las señoras se acercaban a los turistas, primero para vender las prendas y luego para entregar una tarjeta con los datos de la Asociación.

Ahora, esta Asociación de mujeres alteñas se promociona sola y de una manera particular. En cada una de las prendas que se exporta, hay una tarjeta de promoción. “Así hemos conseguido más compradores. Nos llaman de todo lado”, explica Rodríguez.

“Ahora acepto pedidos para el 2008 y 2009”, dice con orgullo la líder de este grupo de mujeres productoras, insertas ya en el gran comercio mundial.

Algunos datos

Una tradición

La ciudad de El Alto tiene ya una tradición en la formación de grupos de madres en diversos campos de la economía, en este caso los textiles. Este hecho es, en parte, resultado de trabajos técnicos y de capacitación realizados por organizaciones no gubernamentales desde los años 70.

Los inicios

Para Señor de Mayo, como para todo emprendimiento, no fue nada fácil al principio. Uno de los principales problemas fue el hecho de que algunas de las socias querían, o seguro necesitaban, tener a la semana o al mes algún tipo de ingresos, pedido que no es posible de cumplir.

El crecimiento

Otro de los grandes problemas de Señor de Mayo al principio fue el de los mercados. Las ventas se hacían cara a cara con el comprador, sin ningún tipo de promoción. Pasada esa etapa y conocida la empresa, hoy por ejemplo, las ventas y exportaciones para este año ya están copadas.

El futuro

Señor de Mayo avanza. Por ahora construye su propia sede en la zona 1º de Mayo de El Alto; también tiene en planes la apertura de una tienda de Comercio Justo en La Paz. Ahora está en análisis el ingresar a otros sectores como el de la madera, con exportaciones de manufacturas.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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