La Razón Abril 01, 2007



El caso de los tractores


Esta es una historia algo confusa. Por eso, es bueno recapitular algunos pasajes. En noviembre del 2006, el ex ministro de Desarrollo Rural Hugo Salvatierra recibió una denuncia que involucraba a un dirigente campesino en la reventa de 12 tractores que fueron retirados de Dinagro —la empresa depositaria de los tractores del Estado—, pero que nunca llegaron al destino final: las comunidades agropecuarias del norte de Santa Cruz.

La denuncia se complica aún más, cuando el diputado Pablo Klinski revela que 28 tractores fueron adquiridos mediante terceros de la Dinagro y que éstos fueron vendidos fraudulentamente a una comunidad menonita, a través de un remate público. En todo este asunto se presume de la participación de personal del Departamento de Mecanización del Ministerio de Desarrollo Rural, además, encargado de revisar la documentación para adjudicar los tractores a los campesinos.

La denuncia que da la pauta de las irregularidades en el tema de los tractores es la primera que recibe el ex ministro Salvatierra. Allí se constata que un dirigente campesino desvía 12 tractores que tenían como destino comunidades campesinas de Santa Cruz para otros fines, alejados del destino social. A esto se suman, la denuncia realizada por el diputado Klinski que revela, entre otras cosas, que tractores supuestamente destinados para los campesinos bolivianos fueron sacados de la empresa Dinagro para luego ser vendidos a menonitas. Y que en este artificio irregular están involucrados funcionarios del ministerio del área.

La ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivero, está en la responsabilidad de aclarar qué está sucediendo con este asunto de los tractores, más cuando se informa que existiría complicidad de funcionarios de ese ministerio.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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