El Deber Abril 01, 2007



54% de votos no bastan. . .


Son un mundo de votos, pero no bastan para hacer una buena gestión de Gobierno! Los votos que obtuvo el MAS sí que eran un buen aval, el mejor aval, para hacer un buen Gobierno y manejar acertadamente el país, si se hubiera sabido cómo y con quiénes hacerlo. El problema es que un buen aval, aunque sea con 54% de votos, no exime ni a este Gobierno ni a cualquier otro anterior con menos votos, del necesario conocimiento, experiencia, idoneidad, acumulación de aprendizaje especializado para manejar bien el Estado, sus aparatos y el Gobierno.

En este caso, se trata de los contratos petroleros luego de la nacionalización de los hidrocarburos, sui géneris, es cierto, pero nacionalización al fin, pues a pesar de los tantos anexos, correcciones, idas y venidas, el país se va a beneficiar con mayores ingresos. No tantos como se dijo, pero muchos más de los que se recibía antes. Claro que la pregunta obvia es si el fin justifica los medios, porque ese pragmatismo tiene un límite: la transparencia, la verdad y la ética política en democracia.

La medida ‘estrella’ del Gobierno del presidente, Evo Morales, no es que vaya a ser anulada por las soberbias ineficiencias de una sola persona, el ex presidente de YPFB, pues a nadie, ni moro ni cristiano, se le ha pasado semejante desatino por la cabeza. Sin embargo, si el presidente Morales impone su autoridad, merced al verticalismo acumulado en su práctica sindical, como hemos visto, no me es fácil digerir que un joven, Manuel Morales Olivera, al mando de una camada de otros jóvenes profesionales, haya hecho semejante desmadre con magistral gala de ineptitud ¡sin que nadie se enterara! Puede que el primer mandatario le diera todas las licencias por ser su persona de mayor confianza en el área petrolera. ¿Tantas como para hacer y deshacer contratos y anexos sin que Su Excelencia se enterara? Ha sido destituido, pero en el entorno gubernamental, ni antes ni durante ni después del culebrón informativo, se lo menciona.

Según señala el boletín www.plazapública.org, el nuevo presidente de YPFB señaló que hay un ‘relajo administrativo’ en la empresa, pues se encontró con cuatro planillas diferentes: una en la presidencia, cada vicepresidencia contaba con su propia planilla y otra más, la cuarta, de contratos eventuales. Pero a los postres excusa al ex titular Manuel Morales Olivera, porque “tal vez ni siquiera tenía autoridad… tal vez había otras personas que tomaban decisiones”. Quizás, pero algo andaba muy mal y se tomaron mucho tiempo en detectarlo, más del justificable, en tiempos de cambio, como dicen.

Pues nada, que ni las ganas ni los votos sustituyen lo que llaman el ‘know how’ y la carrera administrativa. Es decir, ‘el saber hacer’, el cómo hacerlo bien para tener éxito, el cómo hacer buena gestión y administrar con virtud los asuntos del Estado y del Gobierno. O lo que es lo mismo, saber hacer bien lo que se debe hacer. Y como la práctica es la única prueba de la verdad, pues para hacer una buena gestión y administración públicas se necesita conocimiento, idoneidad y experiencia. Si no se tienen, y más bien se echa mano de lealtades y compromisos políticos con gente inexperta, ni votos ni autoritarismo suplen lo que no se sabe hacer. La gestión pública, sobre todo en materia de hidrocarburos, no admite chambonadas y chapuzas, y menos aprender haciendo.

Cincuenta y cuatro por ciento de votos en ninguna parte del mundo proporcionan conocimiento, idoneidad, competencia y experiencia para saber hacer las cosas bien. 54% de votos no bastan.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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