Nelly fue la última en cruzar la puerta de acceso al aeropuerto de Barajas, sin que se le exija visado. Lo hizo a las 6 de la tarde del sábado, hora de España, medio día en Bolivia, convirtiéndose en parte de la crónica de penas y alegrías emergentes del largo periplo que casi un millón de bolivianos iniciaron desde 2004 y que sólo unos 200 mil pudieron completar.
La mujer, de 52 años, salió de la terminal de llegadas internacionales en una silla de ruedas, acompañada de una sobrina y fue el epicentro de la atención periodística, porque con ella el libre ingreso a España finalizó y, seis horas más tarde, hora cero del 1 de abril, ayer, las autoridades de migración ponían en vigencia el visado obliga-torio.
Nelly fue recibida por Natalia y Carolina, sus hijas, radicadas desde hace cinco años en Torrevieja.
Llanto y alegría
Los recién llegados recibieron una inesperada bien-venida, entre lágrimas, besos, abrazos, sonrisas, alegría de los suyos y rodeados por la expectación de periodistas y curiosos.
Una estampa que guardaba a la vez la sombra del drama: De los que se quedaron atrás y no pudieron reencontrarse con los suyos o cumplir el sueño de días mejores para ellos y los suyos.
La prensa española cita casos como los de Lourdes, a quien le costó un buen pellizco reunirse con su hijo de nueve años, además de muchos quebraderos de cabeza.
Pagó 300 dólares por el pasaporte del pequeño, más 1.800 por el billete de avión, otros 150 por los cuidados de la azafata durante el vuelo y 60 euros más por los trámites en el aeropuerto, pero una vez con su vástago en los brazos, todo sacrificio le pareció poco ante la inmensidad del disfrute de estar juntos.
No pudo ser
La inmensa alegría de los últimos "turistas" admitidos en territorio español contrasta con la frustración que embarga a 79 de los 86 pasajeros del Crucero Turístico Sinfonía, que partió el 9 de marzo de Fortaleza-Brasil, con 500 pasajeros, entre ellos nuestros compatriotas.
La mayoría de los viajeros realizó los trámites en agencias de Cochabamba y luego viajaron hasta el citado puerto, con la seguridad de que, desempeñando a cabalidad el papel de turistas, podrían arribar a territorio español y abandonar la embarcación, en la suposición de que las regulaciones migratorias son más blandas cuando se utiliza el transporte marítimo.
A nueve días de haber partido arribaron a Tenerife, donde pensaban bajar y utilizar otra vía para llegar a destino. Empero las autoridades no dejaron que bajen, aduciendo que no tenían la documentación en regla, el 27 tocaron el puerto español de Cádiz y el 28 en Valencia, donde se quedaron 4 de ellos.
La travesía finalizó en Génova, Italia, cuyas autoridades dejaron en libertada tres turistas, el resto fue traslada-do en un vuelo charter a Madrid-España, desde donde se los trasladó a Bolivia.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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