Algunas apreciaciones claramente equivocadas confunden al gobierno, como el caso del Canciller, quien observa el Puerto Seco de Oruro como un factor negativo en las posibles negociaciones comerciales con Chile a la hora de buscar que se restituya la costa que nos fue usurpada.
Es realmente incomprensible la apreciación del Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país sobre un asunto que en absoluto interfiere el propósito histórico de los bolivianos para demandar una salida soberana al Océano Pacífico.
Parecería más bien que se busca “tres pies al gato” cuando se trata de atender el planteamiento orureño para que se instale en su jurisdicción un Puerto Seco que, bajo estrictas condiciones de operabilidad, permita un fluido intercambio comercial no sólo con Chile, también con otros países como Brasil, Argentina, Paraguay e inclusive Uruguay que ya han mostrado interés en un “enclave” ubicado estratégicamente en el altiplano boliviano para facilitar la exportación de una variedad de productos que transportados por otras rutas corren riesgo de muy graves perjuicios en su calidad y duración de utilidad práctica.
El problema actual estaría concentrado en el “celo” de otros distritos y en algunos infundados temores políticos, como el rechazo a mejores vinculaciones de Oruro con Chile, dadas las condiciones geográficas y la actual relación comercial existente con un impresionante flujo financiero desde nuestro territorio y una incalculable provisión de toda suerte de mercadería, desde los más caros equipos y artefactos suntuarios hasta los más comunes adornos, es decir un intercambio comercial que debería formalizarse con un beneficio más contundente para nuestro país y para la región.
Hay que desterrar esa inequívoca posición de “abrir o facilitar el camino para que los chilenos ingresen al país”, situación absurda si se entiende en términos diplomáticos una situación de invasión u otra forma de agresión, un puerto seco o el corredor bioceánico no significarían mínimamente facilitar tal cometido pues se debe entender que tales vías serían de ida y vuelta pero a Chile, en esa opción, poco o nada le interesa nuestra objeción de “menuda diplomacia”.
Aquí se trata de fortalecer nuestro sistema económico y hay que hacerlo de la manera más concreta mostrando justamente avances en materia de infraestructura como el caso del Puerto Seco donde se producirá intenso movimiento de comercio exterior, abriendo posibilidades económicas al erario nacional vía tributaria pero sobre todo ingresos saneados para la región.
Es necesario que autoridades, dirigentes cívicos y parlamentarios expliquen con la mayor claridad posible al gobierno las ventajas del proyecto del Puerto Seco en Oruro que tiene medidas oficiales a su favor y que por simples dudas y temores mal fundados en la Cancillería no alcanza su aprobación, situación que debe eliminarse para dar vigencia inmediata al Puerto Seco de Oruro.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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