Hace poco alertamos sobre un fenómeno que se ha estado produciendo en los últimos años: quienes emigran lo hacen solos o solas y están dejando atrás a sus cónyuges e hijos, familias que muchas veces no vuelven a unirse jamás e hijos que librados al azar inician malos caminos que los llevan a ser incluso líderes de pandillas.
Parece que este problema va de mal en peor. En los últimos días, la gran cantidad de testimonios recogidos por los medios de comunicación tanto en España como en Bolivia demuestra que este fenómeno es mucho más amplio de lo que se pensaba.
Curiosamente, si en algún momento nos preocupáramos por visualizar lo que también ocurre con la migración dentro del país, veríamos que también ha venido ocurriendo otro tanto. Existen pueblos enteros habitados por personas de la tercera edad y niños que están al cuidado de aquellos mientras sus padres se dedican a trabajar en las ciudades.
Tanto en el caso de quienes se marchan a España como de los que se van un poco más cerca se ponen en juego sus matrimonios, la unión de la familia. Aunque aún no existe una cuantificación de los lazos destruidos, ya se puede advertir que éste será uno de los problemas que Bolivia deberá enfrentar a mediano plazo.
Los niños no llegan a entender del todo por qué su madre o padre los dejó. Muchos pensarán que su progenitor que está de viaje no los quiere y que, por ello, se marchó. Entonces no será extraño que las llamadas de teléfono sean, en algunos casos, atendidas de mala forma por quienes se sienten abandonados.
Pero también está la relación de la pareja. ¿Qué efectos puede tener en un matrimonio que la mujer o el varón no vea a su cónyuge uno, dos, tres... años? ¿Podrán perdurar en el tiempo? Habrá quienes contesten que sí, pero bien se sabe que para muchos la situación habrá cambiado.
Si los núcleos familiares se destruyen, los efectos no únicamente los pagarán a la larga las familias involucradas con las emigraciones, sino también todo el país porque niños educados sin el calor familiar pueden convertirse en personas de alto riesgo para la sociedad si no se los encamina a tiempo.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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