Al igual que Banzer, ofreciendo "orden, paz y trabajo" o Gonzalo Sánchez de Lozada (alias, el Goni) ofreciendo "500 mil empleos", Evo Morales hace gala de su inclinación demagógica y plantea el "voto a los 16 años". En todos estos gobiernos, se trata de planteamientos sustentados más en la demagogia, que en la seriedad que debería garantizar el funcionamiento medianamente serio, de los eventuales administradores de justicia. En todos estos gobiernos también, se trata de acudir a la demagogia, movidos por premuras políticas coyunturales. En este sentido, es pues necesario referirse primero a esas premuras y acto seguido, analizar en sí la consistencia de la medida que, hoy por hoy, plantea el gobierno.
Comencemos recordando que en el hábito demagógico de los anteriores gobiernos antinacionales, también el actual gobierno se ve obligado a recurrir desesperadamente a este recurso, tanto por la acumulación de los "errores" cometidos hasta la fecha como por el hecho que cada vez son más sectores de la sociedad civil, los que actúan como fuerzas independientes de Evo Morales.
En el caso específico de Morales, está claro que a estas alturas, nadie, excepto los funcionarios del gobierno, creen que se hubiera cumplido con la demanda de la nacionalización de los hidrocarburos. Desde ya, uno de los pedidos en la marcha de El Alto, el pasado lunes 2, pedía que Evo Morales explique en El Alto la supuesta nacionalización de los hidrocarburos.
Hasta ahora, a través de los Medios, tanto el gobierno como su partido político, han derrochado mucho dinero, favoreciendo a las grandes redes de televisión de la oligarquía, pretendiendo convencer a la población que la payasada iniciada el 1 de mayo del año 2006 realmente fue una nacionalización.
Payasada, porque como se recordará, no faltaron algunos actores cómicos, dados a dirigentes del MAS ese día, que entonaron el himno de la Internacional, luego que Morales pronunciara un discurso plagado de huecas frases altisonantes, como ahora se demuestra.
Así las cosas, entonces, el descrédito de Evo Morales y su gobierno es el mismo que vivieron Banzer o el Goni y que les obligó a acudir presurosos a demagógicas promesas. Lo grave para el caso, es que Evo Morales no tiene empacho alguno en involucrar a la Asamblea Constituyente en su sketch cómico. La burla de Morales es tan torpe, que cualquier ciego observa con suma claridad el fin electoral que el "presidente" Morales persigue: conformar una nueva base social electoral, ante la caída de los grados de respaldo social, particularmente en la zona andina del país.
Se trata de una irresponsabilidad, porque acto seguido al voto desde los 16 años, sus correligionarios, prometen que a partir de los 18, podrían candidatear a cargos electivos. Irresponsabilidad, porque el criterio de establecer un límite de edad mínima para candidatear, a partir de los 21 años, parte del supuesto que la personalidad expresa sus rasgos sólidos y medianamente maduros, a partir de esa edad, aunque, observando a todo el actual gobierno, uno tiene serias dudas de que así lo sea. Sea como sea, lo que puede adelantarse es que esa medida demagógica de Evo Morales y su gente, distraerá a la Asamblea Constituyente de su discusión en torno a temas verdaderamente importantes y contribuirá a desprestigiar aún más a la ya desprestigiada Asamblea. En síntesis, la payasada del Palacio de Gobierno se trasladará con fuerza a la Asamblea Constituyente.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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