Una frase ha quedado flotando en el espacio cuando el Canciller trató de dar explicaciones acerca del porqué tantos bolivianos salían al exterior. Choquehuanca replicó "Si sólo van a trabajar" y es que, en las sociedades modernas el trabajo está reservado para sus propios ciudadanos, los ajenos deben trabajar en su patria propia.
En efecto, se han referido incontables anécdotas de jóvenes bolivianos que fueron detenidos y expulsados no sólo de España, de Estados Unidos, de Inglaterra ni siquiera por trabajar, sino por intentar hacerlo. Difícil entender lo que ello significa, si no se tiene una visión global de cómo funcionan estas sociedades de la Unión Europea. Sucede que en torno del derecho al trabajo, está organizada la vida comunitaria. El que trabaja y paga impuesto tiene derecho a la educación, a las prestaciones de salud, a la vivienda, al crédito accesible sólo para los ciudadanos establecidos.
Lo que no explicó el Canciller es que nuestros compatriotas van a trabajar, pero "a lo negro" esto es sin pagar impuestos, sin exigir beneficio colateral alguno, porque el boliviano emigrado de éste modo, siempre se considera un residente ocasional, un viajero, "un turista" que en cuanto haya reunido algo de dinero, estará en condiciones de regresar. Y como trabaja a lo negro el empleador que puede ser una fábrica, un taller o un anciano que necesita asistencia, una mamá que busca con quién dejar a sus niños, no se obliga a firmar un contrato de trabajo, ni legalizar la situación del dependiente porque entonces tendría que pagar un salario de ley y lo que es más grave tendría que pagar impuestos por el salario al boliviano.
En la maraña de leyes que protegen al trabajo en blanco, para decir totalmente legal, está la clave. Las sociedades de bienestar tienen dinero remanente como para darse el lujo de tener un empleado foráneo, pero el dinero no les abastece para emplear a lo blanco. No obstante como la oferta es grande (miles de bolivianos que arribaron a España en las últimas semanas) el mercado laboral ha caído de un promedio de 600 a 800 bolivianos que llegaba a recibir un trabajador, ahora apenas se les paga entre 3 y 4 euros por hora, en lugar de los 8 a 9 de antes. (Dato proporcionado por el corresponsal de Radio Centro en Tenerife).
De hecho este segmento de la ley dentro del mercado laboral es celosamente guardado por el Estado, los empleadores y los sindicatos. Se ha establecido un frente compacto en que se estrella todo aspirante a trabajar sin tener el permiso. En Suecia funciona casi como un reloj suizo, la muralla se refuerza por las dificultades idiomáticas, por el alto costo de la vida, y porque las redes de solidaridad y protección al recién llegado, no funcionan con la eficacia de Estados Unidos o España donde existe un concepto de autodefensa y de compañerismo muy arraigado y que explica la supervivencia de miles de bolivianos que se dan la mano entre ellos hasta conseguirse un status relativamente confiable.
"Si sólo van a trabajar", implica que van a incumplir sus leyes, a fastidiar a todo el andamiaje de la sociedad, a crear una distorsión en la economía sea porque "el salario que reciben" no tributa, sea porque una parte del mismo será remitido a Bolivia para pagar el costo de la aventura, la alimentación de los hijos, el sostenimiento de los padres, etc., hasta cuando el Estado decida que parte de esas remesas deben pagar un impuesto. Ya sucedió así en Argentina, Uruguay, Chile y sucede en Europa donde todo dinero ingresado a la cuenta personal en forma regular y sostenida tiene que declararse, o sea tiene que pagar un tributo ineludible.
Lo peyorativo, la apelación al pasado cuando "la inmigración se dio del Norte al Sur", etc., y a la dureza de las leyes, no tiene cuenta. Si supieran que justamente los movimientos populares como los partidos políticos, los sindicatos son los más celosos defensores del mercado de trabajo, los que combaten "el trabajo negro", y los que exigen de las autoridades de inmigración, de las aduanas y de la policía el trato más duro a todo intento de desestabilizar la economía, las leyes sociales y el status de los trabajadores.
Se podría pensar si acaso no se conoce por dentro estas sociedades que se trata de rasismo, xenofobia, discriminación. En realidad se trata de una actitud de autodefensa. De frenar en sus orígenes el mal que podría socavar sus bases más firmes de las que son celosos guardianes justamente los mismos segmentos que construyeron ladrillo tras ladrillo la sociedad de bienestar.
mauricio.aira@comhem.se (blog sobre Bolivia) http://boliviaprimeraplana.blogspot.com/
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
© 2007 CEDIB - www.cedib.org