El potosí Abril 06, 2007



Un espacio para la reflexión


La solución del conflicto de transporte pesado ha permitido que el país pase a un clima de distensión que es el más propicio para una fecha como este Viernes Santo.

Más allá del significado religioso de este día, su importancia radica en que permite hacer un alto en el camino para un siempre necesario autoanálisis.

La profunda significación espiritual de la Semana Santa, y la conmemoración de todos y cada uno de los momentos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, se erigen como el espacio propicio de reflexión que toda la población boliviana necesita.

No son vanas ni ociosas las reflexiones que se imponen con motivo de la Semana Santa. De hecho, un retorno a la pureza del sacrificio en bien de los demás, una condena a los actos malvados propios y ajenos y el perdón que redime son los mejores valores de estos días santos.

En un tiempo de cambios que puede ser crucial para saber el rumbo que vaya a emprender la República en el futuro, encontramos, sin duda, un remanso de paz en esta festividad religiosa. Se trata de una especie descanso que permite que toda la gente, creyente o no, pero especialmente la más humilde y desamparada, tome del ejemplo cristiano la luz puntual para continuar sin desmayos el largo y difícil camino de la vida.

Y es que la Semana Santa se encuentra tan profundamente arraigada en la cultura y en el sentimiento religioso de nuestro pueblo -mayoritaria y tradicionalmente católico- que nadie puede desconocer y mucho menos renegar de su saludable efecto espiritual. Independientemente de las costumbres que los caracterizan, estos días en que se recuerda la pasión y la muerte de Jesucristo, tienen, además, el mérito de constituirse en el necesario espacio de reflexión espiritual que toda sociedad necesita, aun a pesar de las corrientes secularizadoras que desde hace algunos años tienden a convertir esta festividad religiosa en un tiempo cualquiera de ocio y entretenimiento.

Así, pues, y como una gran mayoría de los bolivianos comparte el auténtico sentido de la Semana Santa, sería verdaderamente deseable que aprovecháramos estos días para abrir el camino hacia un diálogo sincero que, lejos de la conductas intransigentes e intolerantes, conduzca al país hacia un nuevo pacto social construido sobre la base de la equidad, la justicia, la pluralidad y la inclusión.

La Semana Santa encuentra al país en uno de los momentos más cruciales de su historia y, hoy más que nunca, se requiere que todos -deponiendo actitudes mezquinas y superando toda suerte de divisiones- podamos meditar sobre la manera en que venimos aportando, desde la posición que cada cual ocupa, a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

No hacerlo representa no otra cosa más que conservar la ceguera que nos ha conducido, en reiteradas ocasiones, al filo del abismo y de la confrontación. Significa perder una valiosa oportunidad para producir verdaderos frutos de estabilidad, reencuentro y diálogo entre bolivianos.

Ojalá, pues, que el espacio de reflexión que abre la Semana Santa sirva para que, por lo menos, todos asimilemos que Bolivia requiere señales de madurez democrática y de compromiso responsable con el país. De otro modo, de muy poco habrá servido el ambiente de este breve pero a la vez intenso período de meditación individual y comunión fraterna en todo el mundo cristiano.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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