Correo del Sur Abril 06, 2007



Bolivia, ¿país gasífero?


En el oficio de escribir para la página de opinión de la prensa local, más que pretender influir en el ánimo de nuestros lectores, subyace la satisfacción personal de expresar nuestros sentimientos y preocupaciones, en muchos casos compartidos por un buen número de compatriotas. No siempre se logra despertar el interés de las autoridades cuyos informadores sólo recopilan las aceptaciones y los elogios a su gestión por pésima que ésta sea. Peor aún en el tiempo que vivimos bajo un gobierno de incompetencia absoluta. Ya en marzo del año dos mil nos referíamos por estas mismas páginas al gas domiciliario que a cargo de una empresa que "con más entusiasmo que capital" iba lentamente llegando a los domicilios. Entonces nos preguntamos por qué el Estado no emprendía esa obra prioritaria para la colectividad. Pero, gracias al conformismo ciudadano como a la lenidad de nuestras autoridades, pasó casi al olvido mientras periódicamente sobrevienen los dramas incubados por falta del gas licuado ocasionando perjuicios tanto a los hogares como al libre tránsito de las personas.

Hace algún tiempo nos enteramos por los medios de comunicación sobre el mal manejo de esa empresa en la cual habían dineros públicos como de la Alcaldía, cuya gestión, a semejanza del actual gobierno va en decadencia.

Habiendo demostrado que los cochabambinos sabemos pelear por nuestros derechos, creo que es ya tiempo de exigir que ese gas que está beneficiando opíparamente a países vecinos, debe en primer lugar beneficiar a los bolivianos. Regalar dinero a través del "Bonosol", del "Juancito Pinto" y alguna otra ocurrencia con interés político, no beneficia tanto como el que todos, absolutamente todos tengamos el gas en nuestros domicilios y no que tengamos que vivir en ese tormento de comprar esas pesadas garrafas que ocasionan otra suerte de negociados colaterales.

En 1954 al llegar exiliado a Caracas, el gas domiciliario era tan corriente como las instalaciones de agua y de electricidad. Más de medio siglo después Bolivia no logra alcanzar esa etapa por incompetencia de sus gobiernos y por la mediocridad de sus instituciones conformadas para la administración de sus recursos naturales. Apelamos a todas las autoridades nacionales y locales, al Comité Cívico, empresarios y a la ciudadanía en general para orientar al gobierno en la planificación perentoria y en el cumplimiento de esta premiosa necesidad nacional. Exigir que a partir de la fecha todas las edificaciones individuales y colectivas sean dotadas de instalaciones de gas, conjuntamente con las del agua y de la luz eléctrica. Quienes tenemos conciencia de los malos propósitos del gobierno, debemos alertar cotidianamente a la población sobre la lucha que se avecina. La tozudez aimara manejada desde el exterior nos depara tiempos de enfrentamientos. No olvidemos que estamos gobernados por quienes conforman el Movimiento al Suicidio (MAS).


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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