El Deber Abril 06, 2007



El Cardenal llama a servir al hermano


Celebración. La consagración del cuerpo y la sangre de Cristo, el lavado de pies y la visita a los templos para adorar al Santísimo marcaron la víspera. Las actividades se reinician hoy a las 12:00 en la catedral

Símbolo. El cardenal les lavó los pies a doce jóvenes como muestra de servicio

Con la celebración de la Última Cena, cuando se instituye la eucaristía y el sacerdocio, comenzaron, ayer por la tarde, los rituales de la Semana Santa. La ceremonia realizada en el atrio de la catedral estuvo presidida por el cardenal Julio Terrazas, que en su homilía lamentó la existencia de tantos ‘paquetes de turismo, paquetes de escape’, en desmedro de la viviencia de la fe en Dios.

La plaza 24 de Septiembre acogió a los fieles, que con devoción siguieron la celebración litúrgica. Acompañaron atentos las lecturas y los cantos, así como las oraciones y la homilía del cardenal. Poco a poco, a medida que oscurecía, la feligresía aumentaba hasta extenderse hacia la parte norte.

El mensaje de Terrazas destacó el servicio y la humildad, pero sobre todo la entrega de la vida de Jesucristo, para romper la maldad que hay en cada ser humano. Por otro lado, criticó el fanatismo, la intolerancia y los discursos vacíos porque, a su juicio, no permiten cambios profundos.

“No es con cambios de estatutos ni de cartas magnas que se va a servir al hermano; debemos salir de nuestras alturas ficticias”, manifestó.

Asimismo, el cardenal recordó que la eucaristía debe ser celebrada, porque es el símbolo de la liberación, “porque Él nos dio la dignidad de regentar nuestra vida sin imposiciones”.

Terrazas puso en práctica su mensaje, bajar de lo alto para servir al hermano, y cumplió con el rito del lavado de pies a una docena de jóvenes, que representaban a los apóstoles. Los muchachos fueron el centro de atención de los concurrentes, especialmente de los más pequeños, que se acercaron al atrio lo más que pudieron para observarlos.

Posteriormente, fue consagrada la eucaristía en el día en el que se conmemora la entrega de Cristo, por lo que el significado de este rito fue particularmente especial.

Más adelante, en el momento de la comunión, llamó la atención que algunos asistentes, los que estaban más cerca del altar, prefirieran aguardar a los sacerdotes y negarse al ofrecimiento de los ministros de la comunión.

Antes de concluir la ceremonia se reservó el Santísimo Sacramento para que fuera visitado por los fieles y para la comunión de esta jornada, en la que se conmemora la pasión y muerte de Jesucristo.

La cruz simboliza la libertad

Desde las 12:00, las celebraciones del Viernes Santo se iniciarán en la catedral con la predicación de las siete palabras que Cristo dijo en la cruz.

A partir de las 17:30 se realizará la lectura de la pasión del Señor y, a las 18:30, la procesión con el Santo Sepulcro. “Recorreremos las calles para que Él las santifique, pero también para mostrarle nuestra disposición a seguirlo en los momentos difíciles para estar con Él en su resurrección. Luego se hace la adoración a la cruz”, indicó el presbítero Marcial Chupinagua. Luego explicó que se trata de un cambio de significado, porque antes la cruz era la muerte a los malhechores, pero ahora es el signo de la libertad, la victoria de la vida sobre la muerte.

Las siete palabras

* “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

* “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso”.

* “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre”.

* “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”.

* "¡Tengo sed!"

* "Todo está consumado".

* "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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