Es de esperar que surja y se mantenga entre los bolivianos la voluntad de afianzar sus lazos fraternales y forjar un porvenir promisorio para todos sin excepción.
La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que el mundo católico y apostólico rememora estos días, son motivo de recogimiento, meditación y propósito de enmienda de cara a la convivencia de la humanidad en el marco de la solidaridad, la igualdad y la justicia, como antesala de la eternidad que se fundamenta en la fe y la observancia de principios inconmovibles a lo largo de más de dos milenios.
Es así que en el ámbito más próximo, el Arzobispo de Cochabamba hizo la víspera un ferviente llamado a la reconciliación y unión de la población, tomando como antecedente negativo los luctuosos sucesos de enero pasado, invocación que extendió al resto del país en atención a los momentos de polarización que viene experimentando, mientras que al otro lado del planeta se registraban hechos hasta insólitos aunque inspirados en el espíritu prevaleciente esta semana, máxime si procedieron de personalidades seguidoras de creencias diferentes respecto del cristianismo, cual es el caso de la liberación por el mandatario de Irán de marineros británicos retenidos por supuesta violación de aguas territoriales, a manera precisamente de regalo pascual para el gobierno de Inglaterra...
El hemisferio occidental y dentro de él la América latina y Bolivia, en particular, se sumen pues desde ayer y hasta la recordación del reencuentro del redentor con Dios padre, en la reflexión dirigida a zanjar diferencias y depurar los modos de vida en sociedad, siempre amenazados de alteración por causa de la mezquindad y los intereses creados, al punto de desencadenar pugnas en las que prima la violencia y suele vencer el más fuerte circunstancial, provocando a su vez heridas difíciles de restañar.
De ahí es que en las provincias más alejadas y paupérrimas, como en las ciudades intermedias y principales de nuestra diversa nación, el pueblo sigue los actos litúrgicos que encabeza la Iglesia Católica durante la tradicional Semana Santa, en gesto espontáneo que dadas las condiciones actuales, significa rotundo mentís a lo que desde esferas gubernamentales se alienta para alejarlo de su vocación cristiana a título de liberación y retorno a prácticas remotas superadas.
Más trascendente aun es el hecho de que de este recogimiento espiritual siempre emerge un ánimo de regeneración de conductas y acercamiento entre los opuestos, de manera tal de permitir un clima que contribuya al alcance del bien común.
En este sentido, es de esperar que como corolario del alto que representan estas jornadas en el tráfago cotidiano, surja y se mantenga entre los bolivianos la voluntad de afianzar sus lazos fraternales y forjar un porvenir promisorio para todos sin excepción.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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