El Deber Abril 06, 2007



Palabra por palabra


Las prisas son el peor enemigo del periodista. Por eso y no por otra razón cometemos errores en el uso del tiempo de algunos verbos. Un admirado columnista, maestro del idioma, ha tropezado al escribir: “Hay mucha gente en nuestro país que denosta (sic) el Carnaval”. (EL DEBER, 14/02/07). Quiso decir ‘denuesta’, presente del indicativo del verbo denostar.

En este tipo de errores incurre también la prensa española. Leo: “El caos que asola (sic) Afganistán” (El Mundo/ Madrid, 05/03/07). Debe decirse: “El caos que asuela Afganistán”. Otro ejemplo: “El vestuario azulgrana digerió (sic) bien la derrota” (ABC, 26/08/06). El pretérito indefinido del verbo digerir es ‘digirió’. Como puede verse, en todas partes cuecen habas.

La prensa española sigue escribiendo ‘tsunami’ en vez de maremoto. Un poco por las prisas, otro poco por desidia. Algo de esto ocurrió, por ejemplo, cuando se habló de las inundaciones y sus estragos en Bolivia. Leo: “Se trata de uno de los peores desastres en la historia del país andino (¡!)”. Al tipificar a Bolivia como un ‘país andino’, se comete un error de lesa geografía, mucho más evidente al referirse a la capital beniana, nada andina, desde luego. El desacierto es mayor cuando se lee, a pie de foto: “Vista panorámica de la localidad de Trinidad, en la región tropical del Beni, 1.300 kilómetros al sur de La Paz (¡!)” (El Mundo, 26/02/07). ¡Como si Trinidad fuese Uyuni!

Asimismo y aunque cueste creerlo, en la prensa española se cometen errores garrafales de orden conceptual, sintáctico y hasta ortográfico, inadmisibles en otro tiempo. Leemos, en titulares, ‘acoje’ con ‘j’, en vez de ‘acoge’ con ‘g’; ‘diatriva’ en vez de ‘diatriba’; ‘exibe’ en vez de exhibe; ‘exhuberante’ con ‘h’, en vez de ‘exuberante’; ‘el cerebro gris del Ejecutivo’ en vez de ‘la eminencia gris del Ejecutivo’ o, si se prefiere, ‘el cerebro del Ejecutivo’; ‘hallan’, en vez de ‘hayan’ del verbo haber; ‘vallan’, en vez de ‘vayan’ del verbo ir; ‘descollan’ en vez de ‘descuellan’; ‘degollan’ en vez de degüellan; y este titular increíble: “El PP lanza la mayor agitación en la calle de su historia contra Zapatero” (El País/ Madrid, 11/03/07) en el que fallan la sintaxis y las frases adverbiales mal colocadas. Hubiera sido mejor escribir: “El PP lanza a la calle la mayor agitación contra Zapatero”. O preferible, quizá: “El PP organiza, contra Zapatero, la mayor manifestación de su historia”.

O estas otras lindezas posmodernistas que registra la prensa española en sus páginas dedicadas al espectáculo: “Mis looks son un mix totalmente Gucci entre lo futurista y lo retro”. O esta otra: “Imagina a la high society de Manhattan en un club de rap: todo cuero, glam y plata”. ¡Pura metáfora de la frivolidad globalizada!

Vuelvo al pago donde he nacido y leo un magnífico artículo sobre Marco Tulio Cicerón y su final trágico. El articulista cuenta que “uno de los soldados (…) decapitó su cabeza…” (EL DEBER, 19/03/07). Decapitar significa cortarle la cabeza a alguien. Sería mejor decir: “uno de los soldados le cortó la cabeza” o “uno de los soldados le decapitó”.

Hace poco se realizó, en Santa Cruz, un encuentro de periodistas especializados en temas culturales. El cronista de dicho acontecimiento dio un traspié en ortografía. Escribió: “…el desafío por cubrir (sic) a un público hábido (sic) de material cultural es enorme…”. No lo dudo, pero sería mejor escribir: “…el desafío de informar a un público ávido de noticias culturales es enorme…” (EL DEBER, 21/03/07).

Por hoy, basta. En otro momento proseguiré incordiándoles con estas minucias que ponen en evidencia que nuestro idioma, en Bolivia, goza de buena salud. Buenos días y buena suerte. // Madrid, 06/03/2007.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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