La Prensa Abril 07, 2007



Tractores parados en el área rural


Uno de los problemas de trabajar con proyectos sueltos que no están engranados en una gran estrategia es que después aquéllos acaban perdiéndose sin que reditúen beneficio alguno.

¿Esto está a punto de ocurrir con algunos proyectos del Gobierno? De los 68 tractores para trabajos agrícolas que entregó el presidente Evo Morales a 34 municipios de Oruro durante la efeméride departamental, 66 se están deteriorando a la intemperie en las comunidades debido a que no los pueden utilizar por falta de arados y rastras.

Aunque supuestamente a fin de mes la Prefectura de Oruro estaría en condiciones de adquirir los equipos que faltan para que, finalmente, los tractores puedan comenzar a funcionar, lo cierto es que el Gobierno debiera cuidar mejor los proyectos a los que da luz verde.

De hecho, ése ha sido uno de los problemas de todos los gobiernos y de buena parte de los créditos externos o las donaciones. Si realmente hubiesen tenido una utilidad sostenida y controlada, seguramente la Bolivia de hoy sería otra.

¿Alguien tiene idea de cuánto dinero ha perdido el país en créditos invertidos en proyectos que funcionaron sólo un tiempo? ¿Quién tiene información sobre cuánto dinero se entregó a consultores para levantar planes que muchas veces acabaron duplicando a otros que se ejecutaban en otras reparticiones estatales?

Este problema a estas alturas ya es parte de la historia de Bolivia, ni siquiera la más antigua, sino reciente. Por eso mismo, el Poder Ejecutivo actual tiene la obligación de controlar mejor los proyectos con la finalidad de que éstos realmente beneficien a quienes más lo necesitan, como son los campesinos.

Llama la atención que, siendo el Prefecto de Oruro parte del MAS, tenga que dilatar tanto la adquisición de 59 arados hidráulicos, seis rastras y cinco “qolliris” si es que ésa era su misión. Pero, bueno, esa Prefectura no se ha caracterizado precisamente por una alta eficiencia. Tal vez por ello esto no debiera tampoco extrañar a nadie.

Quienes trabajan en el campo saben que entregar tractores tampoco es suficiente. Las comunidades necesitan planes integrales que incluyan semillas, transporte y mercados. No olvidemos que parte del fracaso del desarrollo alternativo fue, precisamente, el no haber podido establecer mejores redes de transporte y mercados para que todos los campesinos tuviesen a quién venderle en precios razonables. Por eso, sería interesante que el Primer Mandatario pidiera a sus ministros que le muestren qué planes integrales tienen para el área rural que incluyan todo ello y mucho más como, por ejemplo, la cobertura de servicios básicos.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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