Opinión Abril 07, 2007



Asesinos del volante matan y se escudan en la impunidad


Conducir en estado de ebriedad no está tipificado como un delito en el Código Penal, sino como un agravante en caso de accidente con muertos o heridos.

José Manuel Felipez Camacho era un niño de apenas 5 años que disfrutaba al máximo haciendo burbujas de agua y jabón. Nunca más podrá soplar a través del círculo de plástico que le compró su padre, pues un chofer que conducía ebrio, lo mató el 29 de marzo de 2007, en un brutal choque ocurrido en la avenida Petrolera.

Lo más triste es que el niño sufrió lo indecible mientras agonizaba. Viajaba en el regazo de su abuelo porque en la parte trasera del taxi que tomaron en La Cancha iban su madre, su tía, sus dos hermanitos y los víveres comprados para la semana.

El impacto fue tan terrible, que el volante del taxista cambió de lugar por el golpe y apareció en el asiento de al lado, del pasajero. Una barra de fierro atravesó parte del pecho del niño y la máscara del vehículo chocador lo golpeó de tal forma, que tenía un pedazo del hueso de cráneo desprendido y su pierna tenía una fractura expuesta. Pese a ello, el pequeño fue hallado con vida. Un patrullero lo trasladó hasta el hospital, donde finalmente falleció, traumatizado e incapaz de soportar semejante dolor.

Su abuelo también murió, mientras que su tía Lizbeth de 11 años y su hermanito Adrián de 2 años, permanecen en estado de coma con múltiples fracturas. Su hermana Jennifer y su madre, Maribel están heridas y no hallan consuelo para las pérdidas que sufrieron mientras retornaban a casa, junto a Pedro Zenteno, un taxista que también murió en el choque pero que a diferencia del otro conductor, no había bebido, iba a velocidad normal, portaba licencia y cumplía con todas las normas de tránsito.

¿Hasta cuándo?

Los accidentes de tránsito cobran más vidas que las inundaciones producto del fenómeno de El Niño. Aunque la comparación no guste a muchos, es real y necesaria porque debido a la imprudencia, a la irresponsabilidad, a la falta de control y de prevención, Bolivia ocasiona en sus carreteras más muertos que en cualquier desastre natural.

Los desastres naturales conmueven al país y deben hacerlo, pero ¿por qué no producen el mismo efecto las muertes y pérdidas por culpa de los accidentes de tránsito en carreteras?

Para muestra un botón, en 11 días, del 24 de octubre al 3 noviembre de 2006, en Cochabamba fallecieron 48 personas y 95 resultaron heridas.

Los accidentes de tránsito que tienen como causa principal el excesivo consumo de bebidas alcohólicas han aumentado en un 45 por ciento en lo que va de 2007, según los reportes de la Unidad Operativa de Tránsito.

Las estadísticas revelan que en el mes de enero de 2007, fueron atendidos 166 accidentes de tránsito y el 45 por ciento de ellos fue ocasionado por conductores en estado de ebriedad.

Entre la impunidad y el olvido

¿Y dónde están los choferes que destrozaron las familias de estas personas? Muy pocos son sometidos a procesos judiciales que les dan como pena máxima 5 años de cárcel, la mayoría “transa” con los parientes y otros tantos, simplemente desaparecen, para seguir con su vida, mientras el luto y el llanto no abandonan a quienes sufrieron dolor.

En los periódicos, noticieros televisivos y en la misma sociedad, los muertos, el pesar y el comentario general al día siguiente de una tragedia en las carreteras, son olvidados pronto. Quizás porque la palabra “accidente” nos remite de inmediato a un concepto de “inevitable” que debería ser modificado.

No todos los choques son fortuitos. La mayoría son causados por choferes que saben perfectamente que al invadir carril, podrían matar o matarse, pero lo siguen haciendo, desafían a la muerte y resultan vencidos.

También están los choferes que saben que está prohibido conducir en estado de ebriedad, pero continúan haciéndolo, pensando que su “ángel de la guarda tiene brevet” y conscientes además que si ocurre una tragedia, tanto si matan a una persona como a 50, no estarían en la cárcel más de 5 años. Estas personas son iguales que cualquiera que sale armado a la calle y en un arranque de rabia, dispara contra un inocente o varios. Ambos saben que es malo salir con una pistola o conducir ebrio, pero lo hacen deliberadamente.

Código Penal permisivo

Por el momento, viajar en flota o circular en micro en las ciudades, sigue siendo un juego de ruleta rusa pues ni el Código Penal sanciona drásticamente a los choferes que deliberadamente conducen en estado de ebriedad, invaden carriles y matan gente.

El Fiscal de Distrito, César Cartagena, explicó que el Ministerio Público sólo recibe los casos de choferes que conducen en estado de ebriedad, cuando los mismos han provocado heridos o muertos.

Explicó que conducir en estado de ebriedad no está tipificado como un delito en el Código Penal, sino como un agravante en caso de accidente con muertos o heridos.

Tristemente conducir ebrio es una falta reglamentaria y no un delito para la ley. El Fiscal de Sacaba, Luis Ferrufino, dijo que a pesar de los esfuerzos del Ministerio Público por “estirar” la pena para los choferes que causan tragedias, algunos entran a la cárcel por 5 años como máximo.

El artículo 261 del Código Penal establece que el delito de homicidio en accidente de tránsito, ya sea que mueran 1 ó 50 personas, tiene una sanción de hasta 3 años de reclusión solamente. El artículo 262 establece como agravantes, la conducción en estado de ebriedad y la omisión de socorro que ayudan a estirar la pena hasta 5 años.

Sin embargo, la mayoría no entra a la cárcel, según el fiscal Luis Ferrufino. Orientados por sus abogados, los irresponsables choferes buscan un documento transaccional con las familias dolientes, pagan 3.000 dólares por muerto, e incluso piden rebaja, para continuar sus vidas como si nada habría pasado.

“El Código es muy escueto y sus sanciones son muy leves, los choferes piden el sobreseimiento o extinción de la causa por conciliación con la familia, pero este debería ser un delito que se sancione de oficio, al margen de las transacciones con la familia”, sostuvo Ferrufino.

Cuando las familias no quieren transar, los choferes optan por declararse culpables y someterse a un juicio abreviado cuya ventaja es que si les dan 5 años de cárcel, por aceptar su culpa, se les perdona la mitad de la pena. Esto significa que sólo debería purgar 2 años y medio de reclusión, que en los hechos no se da porque al ser el tiempo de reclusión mínimo, de acuerdo a los artículos 365, 366 y 367 del Código de Procedimiento Penal, los jueces suspenden condicionalmente la sanción. Es más, ni siquiera les suspenden su licencia de conducir.



Obsoleto Reglamento de Tránsito



En América Latina la mayoría de las disposiciones de tránsito datan del decenio de 1990 y Bolivia está sujeta al Código de Tránsito de 1978, que pese a haber sido reformado y completado por nuevas disposiciones, exige mayores modificaciones.

De acuerdo al reglamento de Tránsito, la primera vez que un chofer es hallado ebrio mientras conduce, debe pagar una multa en el banco y queda registrado el hecho en su kárdex. La segunda vez, el reincidente sufre la suspensión temporal de su licencia y en una tercera oportunidad, se la confiscan definitivamente.

El año 2006, solamente a 4 conductores se les suspendió temporalmente su licencia por sentencia judicial, y no porque Tránsito aplicara su normativa.

En comparación con los reglamentos de tránsito de otros países, el boliviano resulta muy permisible. En el extranjero, cuando una persona es hallada en estado de embriaguez mientras conduce, sufre la inmediata suspensión temporal de su licencia y es obligada a pasar cursos no sólo para reflexionar sobre las consecuencias de su actitud sino que además debe ir a dar charlas a escuelas e instituciones en relación al peligro de manejar ebrio. Después de un año, recién recupera su licencia. Los reincidentes entran a la cárcel directamente y pierden su derecho a conducir de por vida.



¿Dónde se encuentran los irresponsables choferes?



- Treinta y un personas murieron trágicamente, cuando retornaban de Cochabamba a Pasorapa, a bordo de la flota Unificado el 20 de octubre de 2006 y ésta se embarrancó a 500 metros de profundidad. El chofer de la flota Cotoca que intentaba pasar al bus de Unificado lo golpeó con la cola de su flota, de acuerdo a las investigaciones de Tránsito y Fiscalía. Jorge Borda Rocha, el chofer de la flota Cotoca acusado de haber provocado el embarrancamiento de la flota Unificado, estaba detenido preventivamente en la cárcel de San Sebastián, pero recién recobró su libertad pagando una fianza de 5.000 dólares. En el juicio, recibirá como pena máxima 5 años de cárcel por la omisión de socorro y si se declara culpable, ni siquiera entrará a un recinto penitenciario.

- El año 2005, en una rotonda de la avenida Villazón, un joven conductor en estado de ebriedad, embistió y mató a una vendedora de periódicos que tenía su puesto en el sector, a una comerciante de linaza y a dos ciclistas que realizaban un entrenamiento. El chofer que demás intentó huir y fue capturado por los vecinos, tuvo una sentencia de apenas 5 años de reclusión, que purga en la cárcel de San Pedro. Las familias de las 4 personas muertas, no hallan consuelo a sus pérdidas.

- Marcos López Vidal, el hombre que en total estado de ebriedad atropelló a cinco menores del Club Aurora el 24 de octubre de 2005 e intentó darse a la fuga para no socorrer a las víctimas y para que la Policía no descubriera que ni siquiera portaba licencia de conducir, se acogió a un juicio abreviado y obtuvo un mandamiento de libertad condicional como premio.

La Jueza Segunda de Instrucción en lo Penal Cautelar, Gina Castellón, nada dijo de las graves secuelas que dos de los menores enfrentan hasta hoy. Aceptó la petición la fiscal Matilde Orellana de dictaminar 3 años de reclusión para el conductor en la cárcel de San Sebastián.

Sin embargo, como el tiempo de reclusión es mínimo, de acuerdo a los artículos 365, 366 y 367 del Código de Procedimiento Penal, la jueza suspendió condicionalmente la pena. Los padres de los niños tenían una deuda de 6.000 dólares y para lograr que el chofer borracho pague esa deuda y las cirugías que sus hijos todavía requerían, debían iniciarle un juicio civil a Marcos Vidal.

- Cuatro muertos y 7 heridos dejó un accidente de tránsito en el que la flota El Dorado con placa 952 ZUB, se encunetó y friccionó contra una pared rocosa unos 120 metros, hasta embarrancarse a 6 metros de profundidad. El chofer que manejaba, Raúl Flores, falleció y según los pasajeros un trailer invadió su carril y por no chocar de frente con el enorme camión, se encunetó y friccionó. El chofer del trailer desapareció.

- El choque de un trailer con una vagoneta Nissan Serena en Suticollo, a fines de octubre de 2007, sumió en el luto a una familia pues 7 de sus miembros fallecieron y una niña quedó en estado de coma. El chofer se dio a la fuga y dos días después se presentó a la Fiscalía. El proceso no llegó a su fin, pero la pena es mínima de acuerdo a ley.

- Un trufi de la línea 9 que embistió a tres mujeres que conversaban en una esquina del barrio Colquiri, mató a una mujer embarazada y su bebé de 8 meses de gestación y dejó a las otras dos heridas. El chofer también estaba ebrio. Aún no se realizó un juicio en contra suya, pero sólo recibiría entre 3 y 5 años de cárcel.

- Tres camiones que se accidentaron en el Valle Alto, dejaron el saldo de 3 muertos y 22 heridos. Un chofer se dio a la fuga, el segundo estaba ebrio y el tercero manejaba con imprudencia. Ninguno es sometido a procesos judiciales por transacciones familiares.



Las cifras trágicas de los accidentes de tránsito



- Entre 1999 y 2003, ocurrieron 98.728 accidentes de tránsito en calles, avenidas y carreteras de Bolivia.

En Cochabamba, el año 2005 y 2006, fueron registrados 1.900 y 2010 accidentes de tránsito respectivamente.

- Esto significa que al día, en el país se registran al menos 55 accidentes de tránsito y 2,3 por hora.

- En esos accidentes fallecieron 3.390 personas y 34.139 resultaron heridas.

- El 90% de los accidentes se da por imprudencia, vale decir incumplimiento de normas y estado de ebriedad.

- En Cochabamba, en sólo 11 días, del 24 de octubre al 3 de noviembre de 2006, se registraron 9 accidentes en los que 48 personas fallecieron en trágicos accidentes y 92 resultaron heridas.

- Las proyecciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) indican que para el año 2020 las lesiones causadas por accidentes de tránsito podrían llegar a ocupar el tercer lugar entre las causas de muerte y discapacidad, más que otros problemas de salud como la malaria, la tuberculosis y el VIH Sida.

- Según el informe sobre la Crisis Mundial de Seguridad Vial, el año 2000, un total de 1,26 millones de personas en todo el mundo murieron como resultado de las lesiones causadas por accidentes de tránsito.

- Los choques fueron la novena causa de mortalidad y morbilidad, con una carga del 2,8 por ciento de muertes y discapacidad en el mundo.

- Las lesiones causadas por accidentes de tránsito representaban 2,2% de la mortalidad mundial y causaron el 25% de todas las muertes debidas a lesiones.

- En todo el mundo, las lesiones se encuentran entre las principales causas de muerte en personas de entre 15 y 44 años y las lesiones causadas por accidentes de tránsito representan el 25% de todas las muertes debidas a lesiones.

- El año 2006, la Policía y el Ministerio de Salud, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, diseñaron el Plan Nacional de prevención y atención integral a hechos de tránsito y sus consecuencias, que será ejecutado hasta el 2009.



Tema de salud pública



De acuerdo a la tendencia observada en la ocurrencia de accidentes de tránsito en Bolivia, estos se han ubicado entre las diez primeras causas de enfermedad y trauma. Por tanto, ya es un tema de salud pública y, por ende, un desafío concreto para la actual gestión de gobierno. Las proyecciones de la Organización Mundial de Salud (OMS) advierten que para el año 2020, las lesiones causadas por accidentes de tránsito podrían llegar a ocupar el tercer lugar entre las causas de muerte y discapacidad, más que otros problemas de salud como la malaria, la tuberculosis y el VIH Sida.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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