Los Tiempos Abril 07, 2007



Brasil, Venezuela y Bolivia


Hasta tanto el gobierno fije posiciones, es recomendable que actúe con cautela y resguardando los intereses nacionales por encima de cualquier otra consideración.

Utilizando un puntilloso lenguaje diplomático, aunque no a través de su Ministro de Relaciones Exteriores, sino de su principal asesor en asuntos internacionales, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva parece estar empeñado en marcar distancias con su colega Hugo Chavez, que voluntariamente o no gravitarán en lo que podría ser pugna entre Brasil y Venezuela por el ejercicio del liderazgo en la América del Sur.

No otra interpretación generan, en efecto, los comentarios vertidos por ese alto funcionario llegado varias veces a Bolivia para tratar con sus autoridades cuestiones vinculadas a la industria de los hidrocarburos, en la que la empresa brasileña Petrobras ocupa relevante sitial, a propósito del discurso del mandatario venezolano sobre los biocombustibles y su iniciativa de creación del Banco del Sur como instrumento alternativo a los organismos multilaterales de financiamiento.

Así, el asesor presidencial restó importancia a lo sostenido por Chavez, prontamente secundado por Fidel Castro, en el sentido de que la producción de combustibles a base de vegetales, restaría la provisión de alimentos a determinada población, estimando palabras más, palabras menos que tal juicio no respondía a un análisis práctico ni realista.

Más aun, acerca del proyecto de fundación de la mencionada entidad bancaria, que cuenta con el aval de Argentina, Bolivia, Ecuador y acaso otro país de la región que escape a la memoria, señaló que carecía de consistencia, sin empero desestimar los esfuerzos que desde éste continente pudieran desplegarse para atender sus necesidades financieras.

En uno y otro caso, salta a la vista un viraje hacia la equidistancia de la principal potencia sudamericana frente a otra emergente cual es Venezuela, sin embargo de la afinidad ideológica entre sus gobernantes, cierto que con matices que, no sería de sorprender, estarían llamados a acentuarse al correr del tiempo.

Brasil es líder mundial en materia de biocombustibles gracias a la monumental frontera agrícola de su vasto territorio, ubicación a la que los Estados Unidos pretende acoplarse por decisión de su primer mandatario, adoptada en reciente reunión con su colega Lula da Silva, mientras que Venezuela es gran productor de petróleo que vende a su mayor adversaria, la nación presidida por George Bush, justamente, con ingresos que inclusive le permiten dilapidar dineros más allá de su propio país.

En este escenario, el gobierno boliviano no ha dado aun señales claras en lo referido a dichos energéticos, probablemente por nuestra condición de exportadores de gas natural a Brasil, aunque sí lo hizo en relación al Banco del Sur, adhiriendo sin demora a su gestación, que precisará del aporte de algo de las reservas internacionales diez por ciento, se dice de los estados que participen de ella.

De ahí que hasta tanto fije posiciones, lo recomendable es que actúe con cautela y resguardando los intereses nacionales por sobre cualquier otra consideración.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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