Su radicalismo y la defensa cerrada de sus ideas le valieron el particular sobrenombre que hasta hoy lo identifica. Fue perseguido y torturado por la dictadura, junto a sus camaradas, al frente del movimiento minero.
• DESCANSO Y LECTURA • Ramírez jamás abandonó sus libros, que lo acompañan en la convalecencia, en su casa.
Los libros, que son su pasión, la música suave, con mensajes de vida y justicia, y los sencillos objetos que posee en su casa, reflejan la vida austera que lleva.
A más de 40 años de haber incursionado en la vida sindical al frente del movimiento minero, Édgar Ramírez Santiesteban es más conocido por el sobrenombre de Huracán, que su radicalismo y su aguerrida personalidad le valieron hace dos décadas.
Rodeado de libros y documentos y postrado en su lecho de convalecencia, en un pequeño cuarto de Miraflores, Ramírez se recupera de una trombosis, que, sumada a la mala praxis médica, por poco lo deja sin piernas.
No obstante este padecimiento y los efectos que dejaron en su cuerpo las torturas y el exilio, ahora está resuelto a dejar las bases sólidas de lo que será el archivo minero de Bolivia, proyecto que se ejecuta en El Alto.
Ramírez, a quien sus camaradas bautizaron Huracán, fue el dirigente sindical más radical que ocupó la secretaría ejecutiva de la Central Obrera Boliviana (COB), entre 1996 y 1997, pues siempre defendió con fuerza y firmeza sus convicciones.
Era “coherente y consecuente con sus principios, pues nunca se doblegó y arrasó como un huracán la corrupción”, sostiene Jaime Rocha, secretario de Cultura de la COB en el periodo de Ramírez y actual dirigente del magisterio urbano nacional.
Incluso quienes no compartieron su radicalismo lo recuerdan por esta característica. Édgar Delgado era dirigente nacional de los Artesanos, cuando Ramírez lideraba la COB y al recordarlo comenta que “era sumamente radical y su extremismo dañaba a las organizaciones”.
De padres mineros, el Huracán nació en la ciudad de Potosí, hace más de 60 años. Empezó su actividad laboral como trabajador de base en interior mina, pero su afición a la lectura —“que te libera de la ignorancia”, dice— y el ser un destacado militante de la juventud comunista, lo llevaron a fundar, en los 80, el primer sindicato de la empresa minera Unificada, filial de la Corporación Minera de Bolivia, que explotaba yacimientos de plata y estaño del cerro Rico.
Durante el tercer gobierno de René Barrientos Ortuño (1966-1969) sintió los primeros rigores de la dictadura, fue exiliado a Chile, pero ese país lo rechazó y lo enviaron a Uruguay.
Fue entonces que empezó la seguidilla de reuniones clandestinas, confinamientos y encierros. Con tristeza recuerda que le informaban del deceso de varios de sus camaradas que peleaban por la democracia.
“Humildemente puedo decir que soy uno de los muchos héroes que lograron la caída de las dictaduras y una de mis víctimas (Luis García Mesa) se encuentra en la cárcel de Chonchocoro”.
Una vez que en Bolivia se recuperó la democracia, su lucha se mantuvo firme y munido del talante que le caracterizaba, siguió su trayectoria sindical, pese a sus diferencias con otros dirigentes mineros y con los miembros de su partido, el Partido Comunista de Bolivia (PCB).
En 1982, cuando era dirigente de la Federación de Mineros fue propuesto para diputado, pero rechazó la sugerencia, lo que derivó en su expulsión.
En el ámbito sindical tuvo serias diferencias con algunos dirigentes; es el caso de su distanciamiento de Juan Lechín Oquendo, quien se mantuvo al mando de la COB por más de tres décadas (1953-1987). El cuestionamiento surgió porque se opuso a la relocalización (1985).
La misma línea de acción se reprodujo cuando le tocó liderar la COB, por eso quienes lo acompañaron en ese época lo recuerdan hoy como un hombre “correcto” y “consecuente”.
Testimonios
“Marcaba la línea en las bases”
Milton Gómez. Ex ejecutivo de la COB en 1997
Milton Gómez sucedió a Édgar Ramírez en la COB, en 1997.
“Estuvimos varios años como dirigentes de la Federación de Mineros, luego pasó a la COB, es un hombre con bastante formación ideológica, actuaba correctamente en favor de los sectores y tenía la capacidad de resolver los problemas, además era el que daba los criterios y marcaba la línea en las bases”.
“Es consecuente a sus principios”
Jaime Rocha. Ejecutivo del magisterio urbano de Bolivia.
Jaime Rocha fue secretario de Cultura de la COB en la época de Huracán Ramírez (96-97).
“Él era un hombre de principios, formado bajo el marxismo-leninismo, coherente y consecuente con sus principios, pues nunca se doblegó y arrasó como un huracán la corrupción. Era rígido en sus determinaciones y siempre actuó de manera responsable y con fidelidad”.
“No son buenos los extremos”
Édgar Delgado. Dirigente de los artesanos de El Alto
Cuando Ramírez estuvo en la COB, Édgar Delgado era dirigente nacional de los artesanos.
“Lo que me llamó la atención fue que era una persona sumamente radical y su extremismo dañaba a las organizaciones, pues no hubo respuestas positivas a las reivindicaciones sectoriales. No son buenos los extremos, porque todo extremo evita una buena gestión”.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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