El Deber Abril 08, 2007



Un manual para la ciudad que debe leerse


Poco se puede esperar de las autoridades municipales, perdidas en proyectos grandiosos o en pequeñas rencillas donde cada cual trata de conservar su propio coto de caza, de privilegios o de vanidades. Guste o no, con las excepciones escasas que pudieran haber, así están las cosas. Y por supuesto, así anda esta pobre y vapuleada Santa Cruz de la Sierra, teóricamente la primera ciudad del país y la locomotora económica nacional, pero también una urbe con tremendas falencias, suciedades, descuidos y desórdenes,

Y sin embargo, hay un manual para la ciudad y que compilado debidamente, ya debe ser un volumen (o varios) bastante grueso. Me refiero específicamente a la lista enorme de comentarios, editoriales y columnas que se encuentran a lo largo de las páginas de este nuestro Diario Mayor EL DEBER. Basta con hojear algunos ejemplares pasados (o tal vez el de hoy) para encontrarnos con muchos editoriales y notas de Marcelo y Juan Carlos Rivero como de otros distinguidos colaboradores, quienes didácticamente señalan permanentemente lo que debe hacerse para tener una comuna en mejor estado. Yo mismo, en alguna ocasión, me he referido a temas del tráfico vehicular y otros asuntos ligados con el ordenamiento edilicio. Pero todo parece ser en vano, nadie lee, nadie actúa; las autoridades pertinentes siguen impávidas sus existencias burocráticas, exigiendo mucho del pueblo y dándole muy poco.

Es hora de que esto se termine de una buena vez. Acá todo demora mucho, desde un simple pedido de nominación de plazas hasta lo que requiere más detalle y se lo hace con exasperante lentitud o, peor, no se lo hace. Cuesta creer que hubo épocas en que Santa Cruz ostentaba una de las más altas tasas de crecimiento del mundo. Ahora el simple achicamiento de una rotonda demora una eternidad… Lo mismo puede decirse de baches, semáforos y tantas otras fallas que llenarían páginas.

Pero repito: hay un manual y es hora de exigirle a las autoridades que lo lean. Ahora que hay formatos electrónicos, es fácil buscar ediciones anteriores o bien la hemeroteca del periódico se encuentra a disposición. Vayan a leer todo lo sugerido, todo lo escrito; encontrarán una veta maravillosa que, si la ponen en práctica, les ayudará a cambiar la ciudad. ¿Lo harán? Ojalá. Personalmente lo dudo, el político casi siempre es un poco soberbio y pagado de si mismo. Por eso estamos como estamos, en municipalidades y en todo el país.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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