La rebaja de aranceles para la importación de harina, que hasta el 2010 será cero, así como el contrabando, los tienen contra la pared. Iniciaron una campaña para pedir protección. El desayuno escolar se muestra como una alternativa para su sobrevivencia.
Los productores trigueros del país, más de 100 mil familias en cuatro departamentos, labran la tierra en medio de la incertidumbre por su futuro. Dos sombras oscurecen su horizonte y amenazan, incluso, con hacerlos desaparecer.
“Hemos iniciado una campaña porque no sabemos qué puede pasar con nosotros”, dijo Epifanio Guzmán, presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Productores de Trigo del país.
Uno de los factores que pone en riesgo el futuro de los pequeños productores de trigo del país es el de los acuerdos comerciales con los países vecinos. Uno de ellos establece que la importación de harina de trigo a Bolivia está sujeta a un constante desgravamen arancelario. Es así, explicó José Pardo, coordinador de la Asociación, que hace dos años la importación de este producto al país tenía un arancel de 10 por ciento, este año es de siete por ciento, el 2008 será de cinco por ciento y hasta el 2010 será cero por ciento. Quiere decir que ese año la harina de trigo podrá entrar al país sin pagar arancel.
Bolivia consume al año unas 500 mil toneladas de trigo, de las cuales sólo 100 mil se producen en el país, las otras 400 mil entran por importación, donaciones (EEUU) y contrabando. Este último es, precisamente, el segundo enemigo mortal del sector, el contrabando, que al no pagar impuestos ni aranceles pone en el mercado productos más baratos, esto hace imposible que los pequeños trigueros puedan competir.
“Nuestros costos de producción ya no dan para competir con el contrabando, entonces sólo perdemos”, señaló Guzmán.
“Estos dos hechos terminarán matando a los pequeños productores, más de 100 mil familias, que tendrían ya que comenzar a buscar a qué dedicarse”, añadió Pardo.
Hace dos años que los pequeños productores advirtieron sobre este problema, desde entonces tocaron distintas puertas para pedir ayuda. Hasta ahora no reciben respuesta. Esto les obligó a buscar por su cuenta distintas formas de sobrevivir. En la historia de estos intentos está, por ejemplo, la producción de semilla para trigo, que en un principio tuvo un buen mercado en Santa Cruz, pero al poco tiempo cayó. Ahora los pequeños productores comenzaron a industrializar, por su cuenta, el trigo que producen. Trabajan en la producción de harina integral, un producto por demás aceptado en el mercado interno, pero además, con esta harina procesan productos como pan, pan especial galletas, entre otros, que también tienen un mercado interesante.
“Hemos encontrado en la harina integral un buen nicho para transformar nuestro producto y así tener cómo sobrevivir, pero necesitamos más mercados”, sostuvo el coordinador Pardo.
Éste parece ser un camino de salvación. Los productores de Chuquisaca, por ejemplo, alquilaron una molinera y atienden ahora el desayuno escolar en algunos municipios. “Con esto un poco hemos rescatado”, dice Félix Cáceres, presidente de los productores de Chuquisaca, refiriéndose a sus costos de producción y sus ingresos.
Pero éstas son, por ahora, apenas señales. El miércoles 28 de marzo los productores se reunieron con el viceministro de Industria, Eduardo Peinado, para exponerle esta situación.
“Lo que queremos es que juntos, el pequeño productor y el Estado, creemos estrategias claras para proteger a la industria nacional. Se puede pensar en franjas de precios o en una barrera arancelaria que permita proteger al pequeño productor, estamos hablando de 100 mil familias que se dedican a la producción de trigo, que no es poco, y necesitan acciones concretas de parte del Gobierno”, dijo Pardo tras la cita oficial.
Después de aquella reunión, el viceministro Peinado informó que los pequeños productores de trigo no estarán abandonados, que el Plan Nacional de Desarrollo contempla el apoyo a este sector. También podrían ser parte de los beneficios del Banco de Desarrollo Productivo, que tiene un fondo de 100 millones de dólares.
Además, otra buena salida puede ser que se conviertan en proveedores fijos de las molineras a través de la firma de contratos, aunque sobre este último punto los trigueros tienen algunos reparos. Entonces, la posibilidad de convertirlos en proveedores del desayuno escolar parece más viable, como ocurre en Chuquisaca. Es un ejemplo que se puede seguir, aunque depende también de involucrar a los municipios.
Los productores no están muy convencidos con las respuestas que recibieron y esperan todavía salidas más concretas.
“Podemos sacar un crédito del Bando de Desarrollo, pero si el arancel para importar harina sigue en bajada y nosotros ya no podemos vender, con qué ingresos vamos a pagar. Si el Gobierno dice que va a dar prioridad a la producción nacional, queremos ver que sea así, porque necesitamos protección, cosas concretas para no morir”, señaló Pardo.
En los últimos días, el panorama para los productores se complicó aún más, pues el Gobierno decidió decretar la libre importación de harina por 30 días. Según el Viceministro Peinado, el propósito es evitar un aumento en el precio del pan y que la medida es momentánea. En respuesta, José Pardo, dice que este decreto puede ser interpretado como ´una señal sobre lo que el Gobierno podría hacer en el futuro con la producción´.
Los productores buscan dar el salto final a la industrialización
Semilla de trigo
Santa Cruz • Después de los años 80, en Santa Cruz se impulsó la expansión de la producción de trigo orientado a un supuesto autoabastecimiento nacional. Pero la semilla, según Anapo, fue uno de los factores críticos en este plan. Santa Cruz se vio obligada a importar semilla. Entonces surgieron los productores trigueros de los valles (Tarija, Cochabamba, Potosí y Chuquisaca). Mientras el trigo se vendía a un precio de 8 a 11 dólares, la semilla tenía un precio de 20 a 22 dólares por bolsa de 50 kilos. Pero el auge duró muy poco, en la actualidad la producción de semilla en los valles ha desaparecido.
Harina y desayuno escolar
Industrializar • En mayo del 2000, a iniciativa de la Sociedad Industrial del Sur, propietaria del único molino industrial de Sucre, se reunió a todos los actores de la cadena del trigo de esta región, pero no se logró un acuerdo. Cinco años después y tras la suscripción de un acuerdo, los productores estaban en condiciones de hacer realidad la provisión de harina en el mercado regional con el trigo producido en sus campos. Dos mercados se abrieron, el primero una industria de productos naturales en La Paz, y el otro el de los municipios con el desayuno escolar. Se rompió el mito de que los campesinos no podían trabajar productos con valor agregado.
La harina integral
Productos • La transformación del trigo en harina integral es otra de las alternativas que manejan los productores para salir adelante. La iniciativa comenzó en Cochabamba, donde después de un largo trabajo previo y de varias recomendaciones se comenzó con la producción de este tipo de harina destinada a los municipios rurales con el desayuno escolar y a algunas panaderías especializadas de la ciudad del Valle. Entre el 2002 y el 2005, la venta de harina integral registró un crecimiento importante. Ahora los productores se plantean el reto de multiplicar la producción, porque hay una demanda a nivel nacional que crece.
Puntos de vista
“Nos falta incentivos y mercados”
EPIFANIO GUZMáN. Presidente de Anapprot
“Nosotros queremos transformar el trigo y la harina, pero nos falta incentivos y mercados. Necesitamos subir la producción de trigo en el país y con apoyo técnico entrar más a la industrialización. Ya hemos dado el salto inicial a la industrialización y queremos seguir adelante. Con la harina integral y la harina blanca hemos entrado al desayuno escolar y con eso le estamos dando valor agregado al trigo. Pero necesitamos que el Gobierno tenga políticas para apoyar a los pequeños productores. Si no detenemos la rebaja de aranceles para la harina, quién sabe qué será de nosotros. Será más barato importar y ya para qué producir en el país, tendremos que dedicarnos a otras cosas o emigrar. Por eso le pedimos al Gobierno, si puede que congele los aranceles, sabemos que el presidente Evo Morales no firmó este acuerdo, pero ahora puede detenerlo”.
“El desayuno escolar nos ha salvado”
FÉLIX CÁCERES. Representante de Chuquisaca
“A principios de los años 2000, en Chuquisaca teníamos buena producción pero no sabíamos dónde vender. Entonces nos quedamos con nuestro trigo almacenado. Por suerte ahora tenemos un convenio que nos permitió transformar el trigo. Nos hemos alquilado el molino y hemos firmado con algunos municipios para entregarles desayuno escolar. Con estos convenios hemos comenzado a rescatar algo, porque mucho estábamos perdiendo. Ahora estamos transformando y entregando producto con valor agregado. Por otro lado, en este mes hemos iniciado una panadería, también con un convenio con el gobierno departamental. Estamos entregando galletas de amaranto, de 12 a 13 galletas por semana. Pero nos preocupa mucho la bajada de aranceles y el contrabando, por eso hemos pedido apoyo al Gobierno”.
“Pedimos producir con valor agregado”
MIGUEL HERRERA. Representante de Tarija
“Nosotros en Tarija teníamos hace unos 10 años una producción de trigo creciendo, pero se ha frenado de golpe porque no había consumo de parte del pueblo y porque ha entrado la harina argentina y nosotros hemos quedado en el suelo, nos hemos quedado bien atrás, no hemos podido vender ni en cinco pesos la arroba de trigo. Lo argentino era más barato, para nosotros no había rendimiento y teníamos que pagar la trilladora, sembrar, cultivar, y los costos eran altos.
De esa manera hemos tenido que reducir la producción. Teníamos una molinera que está parada como cosa de 20 años. No funciona, pero ahora queremos hacer funcionar subiendo la producción de trigo para hacer harina, para tener valor agregado en la producción. De esa amanera estamos pidiendo al Gobierno su colaboración. No queremos morir”.
INCLUYE INFOGRAMA:
Grafico: La historia de la producción triguera
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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