Los Tiempos Abril 08, 2007



Ratio iuris: Control, más control


No necesita el gobierno comprar acción alguna, ENTEL genera impuestos, fuentes de trabajo e innova tecnología. Desea hacerlo, ya lo dije, para no perder el libreto, el de unos cuantos, el del socialismo del siglo XXI, el que nos llevará al desastre. Así están las cosas

Después de la vida, la libertad es el bien jurídico más preciado. Libertad en su más amplia extensión y comprensión, en todos los órdenes, sin restricción, dentro los límites que establece la ley, por supuesto, pero con la prerrogativa de ejercer y disfrutar de ese derecho como corresponde. Todo dentro la Constitución, nada fuera de ella, así de simple. Bajo esa lógica, el gobernante encuadra sus actos dentro lo que importa el Estado de Derecho, es decir, el sometimiento de ese Estado a la ley, lo que implica el respeto de todos los derechos constitucionales y la garantía de la aplicación irrestricta de un orden legal y normativo que dignifica y prioriza las relaciones entre la persona individual y el Estado como tal.

Si no entendemos aquello, ocurre lo que sucede en países donde se coloca en un segundo plano la libertad de las personas y el ejercicio de sus derechos para privilegiar el rol del Estado y la implantación de lo que se conoce como nomenclatura, es decir, un grupo reducido de personas, léase Hugo Chávez y su entorno, Fidel y Raúl Castro o Kim Jong II y su entorno, que entronizan para sí el poder de imperium, en la búsqueda de ejercer dominio, control e intervención en determinado territorio y con el propósito de perpetuarse en el poder sin restricción. Así se forjan dictaduras.

Ahora bien, existen varias formas de ejercer ese control. Una vez en el poder, antes por la vía no democrática con el establecimiento de golpes de estado y, ahora, por esa vía -la democrática-- pero con la capacidad de imponer dictaduras en democracia, la tarea tiene varias facetas. La más importante, sin duda, despedazar la institucionalidad, el sistema de representación popular y cualquier forma de oposición, sea esta política o cívica. Con instituciones débiles o, mejor aún, inexistentes, se pasa a una segunda etapa, esto es, controlar sectores estratégicos que permitan un dominio total del país, v.gr, medios de transporte, aéreo y terrestre, comunicaciones, rubro eléctrico, recursos energéticos, etc.

El Estado, bajo esa lógica, es amo y señor. Ejerce control absoluto, incluso hasta de los medios de producción, con las consecuencias previsibles de falta de desarrollo y crecimiento.

Pues bien, Chávez en Venezuela, con los recursos económicos que posee, gracias a los precios del petróleo, ha comprado las acciones de empresas en los sectores de comunicación y energía y ha pagado a los inversionistas estadounidenses tanto dinero, que estos sin aspaviento alguno, han transferido su capital accionario. No necesitaba hacerlo desde una óptica racional y económica, sí desde un punto de vista político, y lo hizo.

Como alguna vez ya lo anoté, lo que acontezca en Venezuela sucederá en Bolivia con mayor rapidez. La influencia de los "boinas rojas" es notoria en nuestro país. Se renegociaron los contratos con las petroleras conforme era previsible después del referéndum de Carlos Mesa, haciéndose creer a la gente que había nacionalización cuando no fue así, a diferencia de lo acontecido en el Complejo Metalúrgico Vinto, que no vivió el penoso drama de los petrocontratos porque a la Glencor literalmente la echaron para que el Estado tome control de una empresa que antes no valía nada y nadie la quería porque los precios de los minerales estaban por los suelos y que hoy, cuando las cotizaciones están en rangos que ni el mercado se imaginaba, es apetecible no sólo por cuestiones económicas, también, políticas y electorales. Por supuesto, y no lo dude, la mano venezolana en ambos eventos es notoria.

El siguiente paso será ENTEL, ya lo sabemos. Los italianos desean irse de Bolivia desde hace rato. El gobierno, consciente que lo de Vinto le traerá muchos problemas pero urgido de seguir el libreto y los pasos de Chávez, necesita ejercer dominio sobre la empresa que controla el mercado de las telecomunicaciones en el país. No nacionalizará porque no tiene físico para ello, buscará adquirir el paquete accionario en poder de los italianos. Y si bien no existe monopolio en ese rubro, éste podría venir con el tiempo si se aplican normas legales que vayan aniquilando a la competencia. Un botín político que podría destruir a una de las empresas más sólidas y eficientes que hay en el país, y que podría ser administrada -no sé si como YPFB-- por gentes que con aval o sin él y con la experiencia de los rugrats de yacimientos o sin aquella, estoy seguro, no brindará un carácter ni visión empresarial a lo que se espera funcione siempre así. No existe motivo racional y fundado para adquirir ENTEL. Sí existe una causa política para que sí suceda. Control, más control. Pegas, más pegas y, seguramente, huida de clientes, que amenazados en su intimidad, no confiarán en el Estado y su administrador, el gobierno, el del MAS, que lamentablemente nada hace para dar buenas señales cuando la coyuntura del mundo ayuda y mucho. No necesita el gobierno comprar acción alguna, ENTEL genera impuestos, fuentes de trabajo e innova tecnología. Desea hacerlo, ya lo dije, para no perder el libreto, el de unos cuantos, el del socialismo del siglo XXI, el que nos llevará al desastre.

Así están las cosas.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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