La Prensa Abril 08, 2007



Los bienes de la aerolínea están por debajo de las deudas y multas que debe honrar: El valor del LAB es cero y su deuda cuadruplica sus activos


Si el LAB cotizara en la bolsa sus acciones no tendrían ningún valor y la quiebra sería inminente. La empresa arrastra una deuda de cerca de 180 millones de dólares, frente a los 40 millones de dólares que suman los activos fijos de la empresa. Sin embargo, los bienes que tiene están anotados preventivamente en la justicia por deudas de distinta naturaleza y que en cualquier momento podrían ser rematados.

Según datos del Ministerio de Hacienda, del total de la deuda, 40 millones corresponde al Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y 13 millones a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Además, el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) adeuda ocho millones de dólares a los trabajadores por 11 meses de salarios. A esto se suma su compromiso de 1,5 millones de dólares con SABSA y con AASANA por los servicios de aeropuertos.

Sin embargo, las cifras rojas suman y siguen. El martes 27 de marzo, la Superintendencia de Transportes le impuso una multa de medio millón de bolivianos por el incumplimiento de sus vuelos y el perjuicio a sus pasajeros. Una semana antes, el LAB suspendió tres vuelos a Madrid porque ya no tenía combustible para operar. Air BP, que es la que le aprovisiona de jet fuel, no quiere proveerle porque le adeuda 450 mil dólares.

Por la suspensión de vuelos, cerca de 1.200 pasajeros quedaron varados, entre ellos personas que pretendían emigrar hacia España —que desde el 1 de abril exige visa, al igual que otras naciones europeas— y bolivianos residentes que querían volver.

El plazo de 15 días otorgado por la entidad reguladora para el pago de esta sanción se cumple el miércoles 11 de abril.

A la multa fijada por la “Súper” de Transportes se suma una resolución de esta misma entidad que suspende la venta de pasajes y, por consiguiente, los vuelos regulares en rutas nacionales e internacionales.

Sólo se le autorizó operar vuelos especiales o chárter, pero para trasladar a pasajeros que ya tenían pasajes. Sin embargo, esa obligación también fue incumplida por la falta de combustible de aviación.

A estos impagos se suman otros 700 mil dólares que debe a la aseguradora Bisa. Con un plan de pagos sólo pudo cubrir una cuota de 50 mil dólares. Precisamente por esta deuda se le retiró el seguro de vuelo que le permitía seguir operando en vuelos chárter. A duras penas, los ejecutivos lograron que este seguro que fenecía el martes 3 de abril a medianoche les sea ampliado por un día más para que la aerolínea pueda completar un vuelo proveniente de Panamá.

“¿Cuánto cree que puede valer una empresa en estas condiciones?”, cuestionó el ex gerente general del LAB, Eduardo Scott. Indicó que bajo estas condiciones el valor del Lloyd es “muy próximo a cero”, porque en este momento la compañía está parada, no puede operar los aviones, además su flota de naves y varios de sus bienes están hipotecados, y no puede devolver siquiera el monto de los pasajes a las personas perjudicadas porque no puede acceder a préstamos.

Se estima que debe reponer 2,4 millones de dólares por la venta anticipada de pasajes.

El economista Alberto Bonadona también explicó que si el Lloyd cotizaría en bolsa, “con toda certeza su acción estaría en valor cero”.

Dijo que el valor de una compañía se mide en función del flujo que tendrá hacia futuro, pero como es incierto el panorama que puede llegar a tener por la poca confianza que existe, el LAB está quebrado.

A ello se suma, según este experto, que la empresa tardará en recuperar la imagen que durante tanto tiempo construyó.

Si bien la deuda de la compañía según el Gobierno, suma 180 millones de dólares, Scott considera que este monto es inferior, porque existen pagos que son injustificados, tal es el caso de la deuda que tiene con Pegasus por el alquiler de naves.

“El LAB está en una situación terminal en términos financieros y operativos —aseguró Scott— por la deuda que acumuló y por la falta de crédito que tiene en este momento”.

En 1995, el LAB fue capitalizado por un monto de 47,5 millones de dólares. Sin embargo, no todos estos recursos fueron inyectados a la empresa. En efectivo sólo recibió 5 millones de dólares y el resto debía ser puesto por la empresa capitalizadora Viacáo Aerea Sao Paulo S.A. (VASP) en aeronaves y otros insumos, que nunca llegaron.

El entonces ministro de Capitalización Alfonso Revollo aseguró que la empresa aérea fue capitalizada por un monto superior a su valor. Según esta ex autoridad, la empresa valía 25 millones de dólares entonces, pero un informe confidencial del Banco Paribas develó que era de 60,94 millones de dólares.

“Cómo se llega a ese valor: en función a la potencialidad de la empresa para continuar el negocio, su flujo de caja, no es que en ese momento tiene aviones, etc, sino que hay una red bien establecida, mecanismos como para poder seguir con el negocio”, afirmó Bonadona.

Los trabajadores consideran que con una inyección de capital es posible salvar a la empresa. Su secretario general, Gustavo Viscarra, sostuvo que esperan de que el Ejecutivo les devuelva 12 millones de dólares por una deuda que tiene por la transferencia de lotes en El Alto. Además esperan conciliar cuentas para que se les reponga 6 millones de dólares por la elevación del precio del jet fuel.



Tocó fondo y la solución no llega



El Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) tocó fondo el viernes 30 de marzo cuando dejó de vender pasajes y por consiguiente dejó de operar sus vuelos regulares en las rutas nacionales e internacionales. La Superintendencia de Transportes tomó la decisión de suspender sus vuelos porque la empresa no ofrecía garantías a los pasajeros para poder viajar.

La decisión fue tomada luego de que el LAB suspendiera cuatro vuelos a Madrid por falta de combustible. Este hecho derivó en que más de 1.200 personas no pudieran viajar a esa nación, y ahora la empresa tampoco puede devolverles sus pasajes porque no cuenta con recursos para ello.

El flujo de pasajeros y por consiguiente la venta anticipada de boletos se incrementó debido a que el pasado año los países europeos aprobaron restricciones migratorias para el país. Luego de que la empresa suspendiera los vuelos, la Fiscalía inició las investigaciones, producto de lo cual tres ejecutivos están detenidos por “estafa”. Se espera el allanamiento de la compañía y la declaración del presidente Antonio Chiquié y otros funcionarios de menor rango.

Este proceso judicial se suma al que el pasado año fue iniciado contra Ernesto Asbún y otros ejecutivos de la compañía. Sin embargo, Asbún se fugó y ahora es buscado por la justicia. El pasado martes, el ex gerente general durante la gestión de Asbún, Eduardo Lozada, fue detenido preventivamente. Los trabajadores demandan que el Gobierno intervenga en este conflicto o solicitan que se les cancele una supuesta deuda de 12 millones de dólares por la transferencia de unos terrenos en el aeropuerto de El Alto con lo que podrían reflotar. El Ejecutivo negó en más de una ocasión esta posibilidad.

Desde este lunes los trabajadores se movilizarán en todo el país demandando que el Gobierno dé una solución a este problema. La empresa aérea adeuda a impuestos, a las AFP, a los trabajadores y también tiene deudas pendientes por el pago de combustibles, entre otras obligaciones incumplidas.



La historia del LAB hasta llegar a la capitalización



La línea aérea fue fundada en 1925. Fue creada tras la donación hecha por residentes alemanes en Bolivia de un avión monoplano conocido como el Junker-13, nave que sólo tenía un motor, con capacidad para dos tripulantes y cuatro pasajeros.

La aeronave que fue bautizada como Oriente, realizó su primer vuelo, sobre Cochabamba, el 27 de julio de 1925.

El 5 de agosto, el Oriente cumplió su primer vuelo interdepartamental, de Cochabamba a Sucre. Los 195 kilómetros de distancia fueron atravesados en una hora y 30 minutos.

El LAB es fundado el 17 de septiembre de 1925. Su primer presidente fue Guillermo Kyllmann. Comenzó llevando el correo y luego incorporó un segundo avión.

Con el paso de los años, el LAB adquiere aviones y amplía sus rutas. Llega a adquirir gran fama por la seguridad en sus vuelos y el cumplimiento de normas internacionales de mantenimiento y capacidad en su personal.

El 6 de junio de 1950, se amplía el capital a 50 millones de bolivianos. Quedan 11.059 acciones con el Gobierno y 8.871 con terceros. En 1968 el LAB obtuvo créditos para la compra de un jet Boeing 727-100 y repuestos, además de dos Fairchild F-27, con lo que crece poco a poco.

Sin embargo, fue capitalizada en medio de irregularidades que saltaron a la luz poco después de la transferencia de la empresa.

Su valor fue fijado en 25 millones de dólares, pero en realidad se cotizada en 60,94 millones de dólares, según el Banco Paribas-Prodfoot USA. En la licitación para adjudicar la administración del LAB sólo se presentó la brasilera VASP. Además, horas antes de que se abrieran los sobres, los términos de la adjudicación fueron cambiados arbitrariamente.

Pese a todas estas irregularidades, el 1 de diciembre de 1995, el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y los directivos de la VASP firmaron los contratos de suscripción de acciones, capitalización y administración.

La VASP presentó una oferta de 47,4 millones de dólares. Del monto total ofrecido, sólo cinco millones serían pagados en efectivo y el resto debía ser entregado en aviones y otros insumos, pero nada de ello pasó. En este momento, la única nave que tiene valor es el Paitití, que, sin embargo, está parada en Brasil.

En 2001, la Superintendencia de Transportes descubrió que la VASP vendió un paquete accionario de la Sociedad Internacional de Telecomunicaciones del LAB (SITA) en 19 millones de dólares. Además se conoce que se llevó repuestos y otros insumos por un valor de 101 millones de dólares. Tras líos en la compañía, en diciembre de 2001, un grupo boliviano, encabezado por Ernesto Asbún, adquiere las acciones de la VASP a dos millones de dólares. Sin embargo, la administración de Asbún también es nefasta, pues es a partir de entonces que se adeuda el aporte de los trabajadores a la AFP.

Este ejecutivo mantuvo en absoluto secreto los movimientos económicos de la empresa y desde que ingresó a administrarla no presentó estados financieros. Tras la salida de Asbún, los trabajadores se hicieron cargo de la empresa, pero no pudieron hacer frente a las deudas.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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