Darynka Sánchez A.
Europa cerró sus puertas a los bolivianos y el enorme candado de acero aplicado, fue una exigente visa que terminó de sepultar los sueños de construir un futuro mejor en la península ibérica. Después del cierre, ahora toca encarar las graves secuelas que ha dejado el masivo éxodo de compatriotas en los últimos tres años.
A diferencia del éxodo israelita narrado en la Biblia, miles de bolivianos no disfrutan de la bendición de la Tierra Prometida donde fluye leche y miel, sino que han probado lo amargo de invertir su dinero y sus anhelos, en un costoso espejismo.
Alrededor del fenómeno de la emigración, han germinado oscuras y terribles historias de corrupción, de ansias de lucro, de quiebras, de usura, de desintegración familiar, de estafa, de generaciones de hijos en peligro y de verdadera desesperación que el país aún no ha calibrado en su real dimensión.
Una vez cerradas las puertas a Europa, los bolivianos han comenzado a mirarse a las caras y a descubrir que las secuelas del éxodo, son más graves que la misma travesía emprendida.
Lamento boliviano
Un verdadero lamento es el que ahora se oye por doquier, luego del sueño frustrado de centenares de bolivianos y de la salida anticipada de unos miles.
El vendaval de la emigración dejó una estela de terror dentro y fuera del país. Los rostros de los que se quedaron en Bolivia y de los que lograron entrar a Europa, son parecidos, el pánico, la preocupación, el dolor, la ansiedad y la histeria por lo que sobrevendrá, son imposibles de disimular.
Esclavos en su oasis
En España, miles de ciudadanos bolivianos ilegales viven atemorizados y esclavizados en su Tierra Prometida, sin poder salir libremente a las calles y sin esperanzas ya de una reagrupación familiar, luego de la puesta en vigencia de un visado estricto, creado específicamente para cortar las alas de cualquier soñador.
El vocero de Gobierno, Alex Contreras, informó que al menos 515.000 bolivianos abandonaron el país, en los últimos tres años. El anuncio del visado exigido por diez países de la Unión Europea a los bolivianos, disparó el éxodo en forma alarmante.
De acuerdo a datos brindados por el gobierno de Evo Morales, el año 2004 fueron emitidos en Bolivia 194.000 pasaportes a Europa, el año 2005 fueron emitidos más de 133.000 pasaportes, el año 2006 más de 164.000 y en enero y febrero de 2007, más de 24.000 pasaportes.
Estas cifras suman y significan que al menos 515.000 ciudadanos bolivianos, sin contar con los que lograron salir hasta el 17 de marzo de 2007, cuando estalló la crisis del LAB, se encuentran en España y otros países europeos. La Policía española, asegura que 14.000 bolivianos han llegado a España cada mes de 2007.
La Embajada española en La Paz informó que de ese medio millón de bolivianos, sólo 60.000 tienen papeles de residencia y trabajo. Y es que la situación de bonanza laboral y económica de la que gozaban los bolivianos en España, hace años, ya no es la misma. Ahora, de acuerdo a informes de las mismas instituciones que apoyan a los migrantes en el país europeo, la oferta de mano de obra boliviana es muy alta y el trabajo escasea. Esto ha incidido, lógicamente, en una reducción de los sueldos iniciales.
Los bolivianos ilegales en España, ahora no sólo tendrán que vivir encerrados en sus cuartos para evitar los controles a los indocumentados, sino que tendrán que pugnar por un empleo o migrar hacia otros países. A ello se suma la soledad, la nostalgia y la tristeza que deben de soportar por estar lejos de sus familias y sin esperanzas ya de la reagrupación familiar.
En una entrevista de una cadena de televisión española, la cruceña Irene Rojas lloraba desesperadamente porque trabajó 18 horas diarias durante 15 meses para pagar el trámite de los pasaportes y comprar los pasajes de sus cinco hijos de 15, 13, 10, 8 y 6 años. Ellos debían salir de Bolivia el 17 de marzo de 2007, pero no pudieron hacerlo porque el LAB postergó una y otra vez el vuelo. “Lo he perdido todo, 10.000 dólares ahorrados con tanto esfuerzo y lo peor, ya no puedo traer a mis hijos por el tema de la visa, tampoco puedo irme porque debo pagar una deuda al banco de 35.000 dólares que tengo por ser garante de mi hermano, quien falleció en un accidente; extraño a mis hijos, mi esposo los dejó por otra mujer y ellos están tan desesperados como yo por encontrarnos, ahora no sé qué voy a hacer”, decía desconsolada.
Entre la usura y la desintegración familiar
Los 1.200 pasajeros que no pudieron viajar a España están sumidos en la desolación. Las historias que existen detrás de cada caso, son desgarradoras. Niños que iban a reunirse con sus padres, parejas que por fin volverían a estar juntas, madres enfermas que lo empeñaron todo para poder sacar a su familia adelante. Ninguno pudo lograr su sueño.
Todos ellos, son víctimas de la usura. Para poder comprar sus pasajes, la mayoría tuvo que recurrir a préstamos que rayan en la locura, pues les cobraron intereses de hasta el 10 por ciento mensual, por adelantado. Adela Viza compró su pasaje para el 24 de marzo, en Génesis Tours a un precio de 1.700 dólares. “Me presté 3.000 dólares para pagar las otras obligaciones, el pasaporte y tener 1000 en el bolsillo, para poder pasar, el prestamista me dio con el 8 por ciento de interés mensual, ahora cómo voy a devolver si esta agencia esta cerrada, mis intereses están corriendo”, dijo llorando.
Otros hipotecaron sus terrenos o sus casas y vendieron cuanto tenían, seguros de que con su trabajo en España lo recuperarían todo. Hoy duermen en las agencias de viajes tomadas porque ni siquiera tienen un lugar a donde volver.
Divorcios e hijos abandonados
Dos maridos iracundos ingresaron el miércoles a la agencia Gina Europa Tours y les gritaron a su esposas, “¡Si no vuelves con la plata, mejor ni te atrevas a regresar!”. Las mujeres, llorando, amenazaron al propietario con morir en la huelga si no les devolvían su inversión.
La separación de parejas por la emigración de alguno de ellos, ha desbaratado centenares de matrimonios, porque ante la ausencia del otro y las dificultades cotidianas, hombres y mujeres han optado por buscar una segunda pareja y abandonar a sus hijos.
En otros casos, muchas parejas que viajaron juntas y dejaron a sus hijos en Bolivia, al cuidado de abuelos tíos o tutores, hoy lloran porque la posibilidad de reunirse nuevamente es remota.
Una generación en peligro
En los próximos 5 años se prevé desde un incremento escalonado e inusual de la delincuencia, de la prostitución, del número de “pandillas”, del alcoholismo y la drogadicción, hasta un significativo aumento de la deserción escolar, de los abusos sexuales, de los embarazos no deseados en adolescentes, de los abortos, de la rebelión en hogares y colegios, de profundas heridas emocionales y la pérdida de motivación ante la vida, como fruto de la desestructuración familiar provocada por el éxodo boliviano.
Si hasta el momento las altas cifras de la violencia sexual y de los delitos penales en los que están involucrados los hijos de migrantes, sorprendieron a las autoridades y ciudadanos, éstas podrían multiplicarse, en forma alarmante, ante la imposibilidad de reunir a padres e hijos en el exterior.
El 75 por ciento de los menores de edad involucrados en la comisión de diversos delitos, continúan siendo hijos de migrantes que se fueron a Europa. Hasta diciembre de 2006, ocho de cada diez adolescentes en conflictos con la ley eran hijos de bolivianos que migraron al extranjero, sobre todo a España e Italia.
La médico forense, Miriam Rocabado, diariamente certifica un promedio de 4 violaciones sexuales, todas a hijos de migrantes. “Lo que los padres migrantes no saben es que las vidas de esos niños están marcadas no sólo por el abandono sino también por el miedo, el trauma y eso, no lo borra todo el dinero del mundo”, advierte la profesional.
El Servicio Departamental de Educación (Seduca) reveló recién que el 30 por ciento de los estudiantes en Cochabamba tiene a uno o a sus dos padres en Europa y esto ha incidido en un preocupante descenso del rendimiento escolar, la pérdida de motivación y del instinto de superación de los alumnos. Los colegios comienzan a formar comisiones para tratar con la indisciplina, la rebeldía y el bajo aprovechamiento académico. El 35 por ciento de los estudiantes de un establecimiento de la zona Sur, son hijos de migrantes.
Fuga de trabajadores
¿Cómo medir la pérdida que en términos de recursos humanos significa para Bolivia la emigración? El éxodo dejó a Cochabamba sin mano de obra. El intenso flujo migratorio de trabajadoras del hogar, carpinteros, albañiles y otros técnicos, preocupa a las agencias de empleos, las mueblerías y las construcciones en general.
TESTIMONIOS
Eleuteria Puma
Mi esposo Orlando y yo teníamos que viajar el 24 de marzo a Barcelona. Pagamos 2.100 dólares por cada pasaje, es decir 4.200 dólares que conseguimos hipotecando por 6.000 dólares una casita que tenemos en Vilaque, Tarata. La hipoteca era por 3 meses nomás, porque teníamos trabajo seguro al llegar a España, pensábamos pagar ese dinero en 3 meses y ahora si no devolvemos el dinero, nos van a rematar la casa. Íbamos a dejar a nuestros 3 hijos con mi suegra porque no podemos ganar ni para comer en Bolivia.
Faustina López
He perdido más que 1.500 dólares que me costó el pasaje en la agencia. He perdido la esperanza de ver por última vez a mi hija y a mis nietos que viven en Madrid. Me diagnosticaron insuficiencia renal, tomo pastillas para que mis riñones no terminen de colapsar, mi hija quería hacerme curar allá, no quería morirme sin verlos por última vez, pues hace 5 años que no los veo y sé que mi enfermedad es grave. Ahora no podré, me duele el corazón porque era mi sueño de madre y me lo quitaron.
Eulogia Rivas
Mi hermana está en España, me dejó a sus 3 hijos y yo tengo 5. No puedo encargarme de tantos, su padre se ha muerto y los tres están desesperados de encontrarse con su mamá. Me presté y pagué 2.000 dólares por el pasaje de mi sobrina Rosimary Capayo, pero no ha podido partir. Ella ahora está en el hospital Viedma porque no aguantó la noticia de que no verá más a su madre y no tengo cómo pagar su curación.
Yolanda Zambrana
Tenía tantas esperanzas de irme a Palma de Mallorca, donde tenía trabajo asegurado. Pagué 2.400 dólares por el pasaje con un dinero que me presté al 10 por ciento de interés. Vengo de Oruro, tengo tres hijos de 15, 12 y 6 años. ¿Cómo voy a devolver el dinero? No me quiere devolver la agencia. Yo sé que si Dios no ha permitido que viaje es por algo, pero necesito que me devuelvan todo el dinero para no pagar semejante interés.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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