No es democrático obligar a la gente a votar, muchas veces por personas a las que no conoce y otras más dramáticamente, por el menos malo de los malos. Y no es inteligente discutir tan larga y apasionadamente, la edad de los votantes, cuando Bolivia sufre los efectos de la ineptitud, de la mediocridad y consecuentemente de la pobreza, del atraso y de la dependencia. Nuestros juicios de valor se refieren a todos, con mayor exigencia, a los profesionales.
Los temas que con frecuencia se plantean como fundamentales en el Parlamento, en las universidades, en los medios de comunicación y en otros centros del pensamiento nacional, no son precisamente los que definen la existencia del país, los que determinan la calidad de vida de los habitantes de la República. No sólo como parte de una tendencia deliberadamente definida, sino y esto es lo lamentable, como falta de capacidad o de interés por descubrir lo esencial, por trascender lo obvio y lo insignificante.
Entre todas las iniciativas para reformar la Constitución Política del Estado, la que más ha despertado preocupación es la relativa a la edad para tener derecho a votar en las elecciones, como si la pobreza, el atraso y la dependencia de Bolivia, dependiera de la mayor o menor participación de la gente en los procesos formadores de los poderes del Estado. Para cambiar la organización y funcionamiento del Estado, debemos procurar penetrar en la profundidad que inhabilita el funcionamiento de las instituciones.
Por otra parte, nos parece evidentemente un hecho atrasado, antidemocrático e inútil obligar a la gente a votar. El voto, es decir, la participación de la gente en política debe ser voluntaria. En cumplimiento de semejante imposición, todos acabamos de cómplices de partidos políticos, activistas y tendencias con las que no tenemos ninguna relación, ningún compromiso. De ese hecho falso, surge la ninguna responsabilidad de los políticos que toman el poder con el pueblo. Ya en la Presidencia de la República, en senadurías y diputaciones hacen lo que más les interesa, conforme a su moral y a su pertenencia de clase.
El voto, siendo un hecho político, guarda relación no sólo con la edad, sino con la cultura, el sector social a que pertenecen los votantes, la intensidad de la propaganda y la habilidad de los candidatos, no siempre su sabiduría y honestidad. Nosotros, los que trabajamos en este medio de comunicación desde hace más de veinte años, de niños jugábamos con latas, trompos, autos de madera, ahora nuestros hijos juegan con robots, transformers, computadores, la televisión los universaliza, lo que obviamente excita su inteligencia. Pero, hay algo que se adquiere sólo con el tiempo, nos referimos a la serenidad, al equilibrio, a la ponderación. Casi siempre, a los treinta, cuarenta o cincuenta años, las personas recuerdan los hechos políticos de su juventud, no siempre avergonzados pero, convencidos de que no fue lo mejor.
Cuando Bolivia está abrumada por la ineptitud y la mediocridad, consecuentemente por el desorden, la improductividad, la duda, la inseguridad, la pobreza y la dependencia ¿tiene algún sentido incorporar como tema fundamental en la agenda nacional el voto de los menores de diez y seis años? En cualquiera de las alternativas, es decir, que voten o no voten, ¿cambiará en algo la realidad del país? La misión de los jóvenes, a esta altura, es otra, su deber es responder a ese compromiso, precisamente, en la proyección de salvar a Bolivia de la crisis regresiva permanente.
OPINIONES DE LA GENTE
¿Qué aspectos cree que deberían tomarse en cuenta para que los jóvenes de 16 años tengan derecho al voto en un proceso electoral?
Marco Carrillo
Constituyente del MAS
Debe tomarse en cuenta la educación y formación en los establecimientos educativos fiscales y privados, ahí se deben incorporar algunas materias que estén relacionadas con política en general y de Bolivia en particular.
Esa medida debería estar acompañada con algunas políticas estatales, con esas acciones se podría consolidar el derecho al voto a los jóvenes de 16 años en un corto plazo.
Gamal Serham
Asambleísta de Podemos
Los jóvenes de 16 años no están preparados para asumir esa gran responsabilidad que es elegir a los gobernantes.
Está idea que está plasmada en algunas propuestas que deben ser analizadas para elaborar la nueva Constitución Política del Estado, tiene un trasfondo político del partido de gobierno.
La edad prudente es a los 18 años, a esa edad tienen la madurez y el conocimiento suficiente.
Ricardo Pol
Constituyente de UN
Lo primero que se debe hacer es tomar en cuenta la opinión de los jóvenes de 16 años, pero de todos y no sólo de los simpatizantes del Movimiento Al Socialismo. Se debe consultar a los jóvenes de colegios públicos y privados, de las áreas urbanas y rurales, no considerar sólo un pequeño sector que está influenciado por el partido de gobierno.
Estamos viendo que esa propuesta de voto a los 16 años es sólo electoralista y manipulada.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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