La Prensa Abril 08, 2007



De Miami a Chonchocoro


No vaya usted a (mal)pensar, amable lector/ora, que con el título de esta nota me estoy refiriendo al ex presidente Sánchez de Lozada y Sánchez Bustamante y a su ex plenipotenciario de cabecera Sánchez Berzaín —tanto Sánchez para tan poco gobierno. Para nada. Hablo de quien fuera hombre gordo/fuerte de la dictadura de Luis García Meza y que pronto, antes de fin de año, cumplirá más de la mitad de su condena, por cargos de narcotráfico, en una cárcel de Miami. Hablo del otrora temible-temerario y hoy inofensivo “ministro de la cocaína” Luis Arce Gómez.

La cuestión es simple. Arce Gómez fue sentenciado, en 1991, en EEUU, a una pena de 30 años de prisión. El 23 de noviembre cumplirá la mitad de esa condena, por lo cual optará al beneficio de libertad condicional. ¿Y por qué, una vez liberado, el ex coronel boliviano no podrá disfrutar de las playas de Miami y, más bien, probablemente aterrice sin escalas en un frío recinto penitenciario de Chonchocoro? Porque aquí debe responder a otra condena, sin derecho a indulto ni reducción de pena, por sus acciones durante la dictadura a principios de los 80.

El asunto, que en su momento generó polémica e incertidumbre, se convirtió en reciente noticia cuando el embajador norteamericano en Bolivia, P.S. Goldberg, ratificó ante el Defensor del Pueblo que su país, como en justicia corresponde y se espera, expulsará al convicto y lo deportará para que se someta a la sentencia de nuestros tribunales. En otras palabras: Arce Gómez saldrá libre por narcotráfico en el norte, pero deberá ir a prisión por déspota en el sur. Estará recluido, hasta que la muerte los separe, junto a su compadre de botas y charretera García Meza.

¿Y qué de interesante o acaso apreciable tiene este hecho judicial? Que la democracia nuestra, esa que pronto cumplirá cuarto siglo sin cuartelazos ni golpes de Estado, habrá dado un paso más en el ineludible ajuste de cuentas con el pasado, esto es, contra la impunidad a prueba de protectores y fronteras. Ni olvido ni perdón, entonces, para el sátrapa. Que el ex ministro abandone pronto Miami y venga a cultivar sus abatimientos, si acaso los tuviese, en Chonchocoro. Y que nos diga, a la nación toda, pues de seguro ha de saberlo, dónde carajo están los restos de Marcelo.

¿Arce Gómez? ¿Quién es ése?, indaga Camila con sus espléndidos 16 años y ya pronto ciudadana con derecho a voto. Y es que hay toda una generación de la democracia en cuya memoria no habitan, ni como recuerdito, las dictaduras militares. Miles de jóvenes que nacieron en democracia y no supieron de militares en el poder: uniformados como éste que, hace 27 años, “aconsejaba” a los bolivianos y bolivianas que, en caso de oponerse al gobierno de “reconstrucción nacional”, debían andar con el testamento bajo el brazo. Jóvenes que hoy, más bien, bajo el brazo albergan sueños y esperanzas.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

© 2007 CEDIB - www.cedib.org