La Prensa Abril 08, 2007



La luz y el túnel: Hay otra manera


Hay otra manera, mejor, más segura, más directa que tramar el adelantamiento de elecciones, las explicaciones defensistas, las justificaciones complicadas. Voces del Palacio afirman que los enemigos tiemblan ante un nuevo reto electoral. Puede ser. Pero el que se busque engrosar con grandes refuerzos el padrón electoral no puede tomarse como señal de gran seguridad y aplomo. En todo caso, no es cuestión de abundar en este deleznable terreno de especulaciones, sino examinar otras opciones que no alimenten las dudas y el pesimismo.

La manera superior consiste en entregar toda la concentración, capacidad y talento en seguir cumpliendo los compromisos asumidos, en avanzar y terminar las tareas iniciadas, en consolidar la confianza de quienes apoyan y atraen a los que no. Pasos muy simples algunos, como los de llevar a la práctica eficiente y honradamente el plan de vivienda, o ampliar el compromiso del Presidente de “recuperar” la carretera “antigua” entre Cochabamba y Santa Cruz o el de consolidar y mejorar la red troncal de carreteras y concluir la de Tarija-Potosí. Otros más complejos, como multiplicar los empleos, para lo que servirán los ya mencionados y otros de mayor alcance, como el de estimular a fondo la producción de alimentos orgánicos, que es una apuesta dura y complicada, pero mucho más confiable que la de las oleaginosas con base en transgénicos. Poner en pie a YPFB, como un gran consorcio nacional, capaz de manejar contratos y compromisos con las transnacionales, de reactivar inversiones, de lograr que los gasoductos Carrasco y al Occidente funcionen en 2008, de iniciar la industrialización del gas y la del hierro.

Esa mejor forma también incluye conseguir que la generación eléctrica se incremente rápida y consistentemente para evitar racionamientos dentro de pocos meses. Empezar a pagar la deuda interna. Empoderar la Asamblea Constituyente preservándola de manipulaciones partidarias y orientándola hacia el cambio del Estado como tarea esencial de sus deliberaciones. Llegar a los dos tercios en sus acuerdos internos y tratando de conseguir que ese proyecto sea aprobado por una mayoría extraordinaria de votantes-constituyentes en el referéndum. Ampliar ahora, por no más de un semestre, sus deliberaciones para afrontar la crisis estatal y convertir el empate catastrófico en equilibrio virtuoso, para que el proceso constitutivo evolucione del cuestionamiento y derribamiento del viejo orden a una gozosa fase de construcción. Están dados los recursos humanos, los materiales, la acumulación política y la disponibilidad espiritual. Seguir diciendo “no es el tiempo todavía”, “necesitamos más parlamentarios, más prefectos o concejales” es una forma de abdicación que pone en riesgo los largos años de lucha y sacrificios sociales.

El boicot y las falsificaciones no se combaten dibujando un eterno horizonte de elecciones y menos con anuncios de tres lustros o cinco décadas de usufructo del Gobierno. Los importantes pasos que se han dado deben acompañarse con la rectificación de graves desaciertos en cuestiones como las autonomías o las vacilaciones que se advierten en salir al paso de la corruptela, frontalmente, dejando establecido que el Estado no pertenece a los partidos ganadores, que el repartir premios por tareas y lealtades electorales es el camino seguro a caer en lo de siempre.

La permanencia del proceso, la coronación de un proyecto social y político se obtienen haciendo lo que se dijo.

Roger Cortés Hurtado * es Analista político y catedrático

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Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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