Dos organizaciones de cooperación internacional han hecho intensos esfuerzos para desembolsar recursos directamente, lo que en el fondo y analizados los hechos ha servido sólo para alimentar y dar cobijo a los movilizados del MAS.
La gira de la Asamblea Constituyente hasta el momento, cuando aún faltan dos capitales de departamento por visitar, arrojó un par de saldos positivos, que no necesariamente marcan el éxito de la misma o el cumplimiento de su objetivo. En contrasentido a esos pocos saldos positivos, dicha gira ha evidenciado la ausencia de norte de la Constituyente cuando faltan cuatro meses para que concluya su trabajo, la utilización política del escenario de propuesta constitucional y un inesperado traspié de la cooperación internacional.
La gira, evidentemente, permitió que la gente o las organizaciones que no pudieron llegar hasta Sucre para presentar sus propuestas, las planteen en los encuentros territoriales, y posibilitó a la Asamblea, en retribución, cumplir su objetivo primario: acercarse y escuchar a la ciudadanía —aunque ésta no fuera representativa en ningún sitio—, y conocer de cerca realidades particulares y múltiples expectativas, incluidas las más inverosímiles y aquellas que, por su naturaleza, jamás aparecerán en la Carta Magna. La iniciativa de la gira surgió, bajo el objetivo señalado, de manera impetuosa y se creyó que era un suceso significativo para el país y para la Constituyente.
Conocidos los entretelones del desplazamiento de la Asamblea, que además La Razón siguió con particular detalle, se llega a más de una penosa conclusión.
La gira de la Asamblea se ha convertido en un recorrido nacional sin sentido debido a que en los foros territoriales no se escuchó nada nuevo. Muchas de las propuestas expuestas por organizaciones ya figuran en la pila de documentos que están en Sucre hace meses.
Los foros territoriales fueron, en resumen, una repetición de más de lo conocido y una inflación irresponsable de las expectativas respecto del papel de la Asamblea, en cuya característica primó una baja representación del ciudadano común, la casi ausencia de la oposición, una activa participación de organizaciones no gubernamentales simpatizantes del partido de gobierno, y una alta movilización de militantes o de gente afín al MAS.
En otras palabras, la gira se ha convertido en una plataforma política muy bien aprovechada por el MAS y los encuentros territoriales fueron monocolor, a excepción de Pando y Santa Cruz donde el debate pudo ser enriquecido pero lamentablemente acabaron mal, en particular en este último departamento.
En ese contexto, la Cooperación Técnica Alemana (GTZ) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), financiadores de la gira constituyente, entusiasta y quizá inconscientemente resultaron aliados del buen beneficio que el MAS le está dando al desplazamiento de la Constituyente, y por lo mismo, en una posición incómoda.
Ambas organizaciones de cooperación internacional han hecho intensos esfuerzos para desembolsar recursos directamente, lo que en el fondo y analizados los hechos han servido sólo para alimentar y dar cobijo a los movilizados del MAS.
Lo deseable frente a los tiempos que quedan y al enorme trabajo pendiente en los debates en comisiones y en sesiones plenarias, es que los asambleístas vuelvan pronto a trabajar a Sucre para cumplir con el mandato encomendado: la redacción de la nueva Constitución.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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