JORGE LAZARTE, asambleísta independiente, considera que la Constituyente no sólo busca cambios sino garantizar la presencia del oficialismo por largo tiempo.
El analista, ex vocal de la Corte Nacional Electoral y ahora asambleísta independiente Jorge Lazarte, no tiene dudas de que la Asamblea Constituyente necesitará más tiempo del definido por la Ley de Convocatoria para concluir con un proceso responsable de reforma constitucional. Pero además tiene claro que para el oficialismo este proceso no termina en la reforma del texto constitucional, sino en la ampliación del poder para consolidar su proyecto de cambio.
¿Cómo evalúa el trabajo de la Asamblea Constituyente y en particular la reciente gira por las regiones del país?
En términos de resultados, éstos son muy ambiguos. Por un lado pueden ser útiles para las instituciones, organizaciones o personas que participaron en foros, que son muy pocas; pero por otro, los que participaron no necesariamente eran representativos del conjunto de la población. El principio de esos foros era consultar al ciudadano común y éste se movilizó muy poco. La Asamblea dejó de ser un atractivo para la población y ha servido a los sectores con capacidad de movilización, que son los que han concurrido y que no necesariamente expresan el sentimiento mayoritario.
Entonces los foros, ¿a quiénes han servido?
Han sido de utilidad política para la mayoría de la Asamblea que es el MAS. Por un lado, para dar la impresión de una normalidad en el funcionamiento de la Asamblea y también como plataforma para las propuestas del MAS que de algún modo puede alegar que han sido validadas por la gente que, en general, excepto Santa Cruz, ha sido movilizada y muy próxima al MAS. En algún momento dijimos que parecerían reuniones de masistas con masistas o con aliados del MAS. Para el resultado final de la Asamblea, que es redactar una Constitución, está claro que es más que dudoso porque no hay propuestas nuevas, porque el tiempo que nos queda es demasiado corto y hasta este momento la Asamblea no ha definido los contenidos de la próxima Constitución.
¿Necesitarán más tiempo?
Estamos todavía en la fase previa, es decir que nos hemos gastado más de la mitad del tiempo en estas circunstancias organizativas y tendremos cuatro meses para ponernos de acuerdo en temas que son muy complejos, lo que hace que ya bastante gente en la Asamblea esté pensando en que una ampliación de su período legal va a ser necesaria. Si nos hemos comido más de la mitad del tiempo no haciendo lo que queríamos y ahora queremos hacer en el tiempo que queda lo que debemos hacer, que es redactar una nueva Constitución que debe contener unos 300 artículos, no sé cómo lo lograremos si no pudimos hacerlo en la parte normativa y ahora tenemos que hacerlo en los contenidos de la próxima Cons-
titución.
¿Es el tiempo el único problema?
A esto se agrega otro factor, que puede complicar la tarea a la Asamblea Constituyente, y es ese proceso de electoralización prematura, que implica muchas cosas. Es incorporar un nuevo tiempo político a la Asamblea, es decir el tiempo político corto. Si va a haber elecciones anticipadas, una vez que tengamos la nueva Constitución debiera ser natural, y lo va a ser, que las distintas agrupaciones políticas no puedan obviar el pensar en los resultados de ese próximo proceso electoral, es decir cálculos en términos de resultados de ese proceso electoral. Es decir, que estos cálculos van a actuar como otra variable de lo que debe o no entrar en la Constitución. Lo que debería ser una apuesta a largo plazo puede terminar dependiendo de la apuesta a corto plazo, algo que probablemente no dé respuesta a los grandes problemas del país sino que se quede como una manifestación de los intereses de la coyuntura prematuramente electoralizada.
El Gobierno puso el condimento electoral e insiste en el plazo del 6 de agosto. ¿No cree que la Asamblea pudiera ser utilizada para encaminar un proyecto político?
Está claro que desde el punto de vista del Gobierno y la mayoría del MAS, la Asamblea es un escenario para poner en marcha su propia estrategia de poder y dentro de ella lo que han ido trabajando en el último tiempo como visión de sociedad. Está claro que el MAS se piensa a sí mismo, o los dirigentes del MAS, como dueños del monopolio del cambio en Bolivia, pero el cambio como ellos ven necesario para el país. Y como ellos se ven como únicos garantes, entonces ellos creen que deben quedarse el tiempo que consideren necesario para hacer el cambio irreversible, es decir quedándose una buena parte del tiempo en el poder. Lo han dicho muchas veces: sólo hemos ganado el Gobierno y ahora nece- sitamos el poder. Esto quiere decir que ese poder que necesitan y no lo tienen es el que podría ofrecerles la Asamblea Constituyente.
Prorrogarse en el poder. . .
Quieren quedarse largo tiempo en el poder y el escenario que debe ofrecerles esas condiciones constitucionales es la Constituyente. A eso llaman el camino democrático, lo que no quiere decir que no hubiese gente del MAS que haya pensado o estuviera pensando en que si esta alternativa no funciona habrá otras, que de algún modo también han ensayado. Pero prefieren este escenario al ser menos costoso, sin desechar el otro. Lo han dicho en la misma Asamblea, que si les falla, no importan los costos, de todas formas los cambios se van a hacer; entonces, efectivamente la Asamblea resulta una plataforma para viabilizar constitucionalmente los cambios que quiere el MAS y que además les asegure el protagonismo, la dirección y el control del poder para asegurar estos cambios en el tiempo y hacerlos irreversibles. La Asamblea Constituyente no es simplemente para implementar cambios, sino para asegurarles el poder por largo tiempo.
¿Los asambleístas que no están con el MAS tienen la capacidad de poner un freno?
El MAS tiene su propia heterogeneidad interna; hay varias corrientes y seguramente la más importante en este momento es la indigenista, pero no es la única. Vive también de distintas presiones internas que son y han sido uno de los factores de las ambivalencias del MAS. En el caso de la oposición, esto es muchísimo más evidente; no hay una, existen distintas oposiciones que mantienen diferentes relaciones con el MAS, pero está claro que para llevar adelante lo que el MAS, o por lo menos la corriente dominante espera de la Asamblea Constituyente, necesita de esta oposición, sólo que es una oposición tan fragmentada que para el MAS es un rompecabezas armar una que sea su aliada, que le dé los dos tercios de votos. El MAS cuenta con aliados en la Asamblea que son agrupaciones políticas menores, a veces más radicales que el MAS, pero que no le dan ese mínimo de voto que necesita para hacer aprobar sus propias propuestas. Para aprobar lo que el MAS propone necesita de los dos tercios y ésa va a ser una de sus principales complicaciones, a la que se va a agregar la complicación misma del proceso electoral, porque está claro que cada partido y agrupación política de oposición también va a estar apostando al mejor resultado posible en las próximas elecciones, lo que puede dar origen en la Asamblea a propuestas muy electoralistas y por lo tanto poco responsables y poco pertinentes para incluir en la Constitución Política del Estado.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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