Los Tiempos Abril 12, 2007

¿Alargar el culebrón?


Parece que en el Teatro "Mariscal de Ayacucho" de Sucre, igual que en el de la Ópera de París, hay fantasmas, pero no comunes y corrientes, sino políticos. Estos últimos no siembran el terror en el anfiteatro, como sus pares de la capital francesa. Son más bien duchos en artilugios conceptuales que operen efecto de transmutación de las cosas en las pupilas del pueblo. Algunos sectores terminan seducidos por esta taumaturgia politiquera, pero a otros les provoca rechazo y hasta bronca.

Para semejantes malas artes, los espíritus erráticos que aún siguen poseyendo a desprevenidos pasantes quinquenales por el Palacio Quemado de La Paz, encontraron buena capacidad de percepción extra sensorial en los actores masistas del Teatro "Mariscal de Ayacucho". Tanto que no les fue difícil encandilarles con la idea de convertir a la Asamblea Constituyente en blanco de una transfiguración insólita, como la de que antes los ojos del pueblo aparezca con galas de poder originario o absoluto y no con mero trajecillo de mandataria a quien el mandante (el pueblo), jurídica y constitucionalmente, delega poderes para labor específica: reformas a la Carta Magna.

La taumaturgia saltó después a la modalidad de voto. Los ilusionistas se encargaron de realizar el prodigio de que a un petiso que solo medía 1.51 mts. (mayoría absoluta de votos) se le viera superior en tamaño a uno de 1.71 mts. de estatura (dos tercios de votos).

¿Un enano con luz verde para aplastar al hombretón que le estorbaba el paso hacia las reformas constitucionales que tenía en una mente atiborrada de hegemonía política teñida de ultra nativismo? Se pasó por alto, olímpicamente, que la luz roja de la Carta Magna, que es mucho más grande y visible que aquella, iba a parar en seco semejante avasallamiento.

A las citadas y fallidas predigistaciones conceptuales se agregaron otras que paralizaron más aún la representación de la obra constituyentista en el Teatro Mariscal Santa Cruz de Sucre, en medio de negociaciones entre bambalinas con más fragor a gresca que a consenso. Para colmo, los actores político-partidarios se fueron de gira por el país, dizque para mejorar el libreto de la obra "refundacional" sujetando trama y epilogo a términos de consenso y unidad nacionales. Sucedió al revés. Retornaron a Sucre con dos libretos tan contradictorios como irreconciliables.

La obra debía sujetarse a tres actos o instancias (en grande, en detalle y en revisión) antes de someterse a los aplausos o rechiflas del público (referéndum que apruebe o rechace el proyecto "refundacional de país), que aún no han sido ni parece que serán escenificados en el plazo previsto para ello. Ahora, los actores oficialistas pretenden continuar sobre tablas por ocho meses más. Alegan que lo pueden hacer sin anuencia previa de los "apuntadores legislativos" de La Paz, porque ellos conformarían cuerpo deliberante "originario" y "plenipotenciario". Es decir, "poder de poderes" que puede hacer cuanto le venga en gana.

¿Alargar el culebrón en que se ha convertido la Constituyente? La mayoría sensata del país, a juzgar por sus reacciones sobre el tema, rechaza y condena el intento de añadido. Ojalá que se le haga caso.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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