La Asamblea debe trabajar a marcha forzada. Un cálculo establece que se requeriría unas 1.800 horas, las que divididas en jornadas de ocho horas de trabajo diario, harían que la Asamblea necesite 225 para dar fin a la difícil misión que se le encomendó.
A la Asamblea Constituyente le faltará tiempo para cumplir la misión que se le asignó, la de aprobar una nueva Constitución Política del Estado (CPE). Pese a que la ley le concedió un tiempo holgado —un año— para acometer la tarea, de manera irracional dilapidó casi siete meses de su tiempo en pugnas banales por el Reglamento de Debates y en una gira nacional cuyos frutos no son del todo positivos.
El problema de tiempo, en evidencia, se agravó con el recorrido por todo el país, con la incierta pretensión de recoger más elementos de juicio para el trabajo a cumplirse. Los hechos han demostrado que no era pertinente dedicar más de un mes en ese afán. Más bien, en algunos casos, sirvió para tensionar el clima político y social, como sucedió, por ejemplo, en Santa Cruz. Y, en general, para convertir a la gira en una plataforma político-partidaria muy bien aprovechada por el partido de gobierno y mayoría en la Asamblea.
Inicialmente se pensó que aquel recorrido, de la Asamblea en pleno, podía enriquecer las ideas que se tienen en torno al contenido que tendrá la CPE, pero esto no ocurrió. Lo único que quedó en claro es que se malbarató el equivalente a más de un millón de dólares en pasajes, alojamientos y alimentación.
Lo peor de todo fue que se perdió tiempo valioso, cuando estaba muy claro que el plazo que se tenía se está acortando irremediablemente.
El error estuvo en iniciar saltando pasos, violando incluso el reglamento que definía que primero las comisiones debían concluir las audiencias públicas y, posterior a ellas, realizar los foros territoriales. La verdad es que se hizo lo segundo, sin concluir lo primero.
Por otra parte, la Asamblea tenía ya suficientes insumos para debatir la aprobación de los, aproximadamente, 300 artículos que tendría la CPE. El vicepresidente de la Asamblea, Roberto Aguilar, reconoció que desde el momento de la instalación del foro, se presentaron más de 3.000 propuestas, provenientes de unas 400 organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, prefecturas, alcaldías y ciudadanía en general.
La situación se torna complicada. Apenas se tienen, en el mejor de los casos, unos 90 días calendario para sistematizar las propuestas, poner en funcionamiento definitivo a las 21 comisiones existentes y, por último, abrir los debates en las plenarias.
Tal como están las cosas, el 15 ó 16 de mayo se empezaría a tratar en el plenario el primer artículo de la CPE, según las estimaciones, tal vez un tanto optimistas, del vicepresidente de la Asamblea. Por su parte, el portavoz del Movimiento al Socialismo (MAS), René Navarro, calculó que se necesitarán seis horas, con intervenciones de poco más de dos minutos por constituyente, para aprobar cada uno de los artículos de la CPE. Al ocurrir ello, poniéndose en el mejor de los casos, llegó a la conclusión de que el trabajo de la Asamblea debía ampliarse hasta octubre.
Otro cálculo establece que se requeriría unas 1.800 horas, las que divididas en jornadas de ocho horas de trabajo diario, harían que la Asamblea necesite 225 para dar fin a la difícil misión que se le encomendó.
Frente a estas constataciones, hay asambleístas que empezaron a pensar en la ampliación de la Constituyente más allá del 6 de agosto, que es cuando vence el plazo, ante el reconocimiento de que faltará tiempo para aprobar la CPE.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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