La Prensa Abril 27, 2007

Asesores en la Constituyente


En toda Constituyente hay asesores, pero están para “asesorar” y no para decirle a una asambleísta qué tiene que hablar y luego verificar que aprendió la lección.

Que los asambleístas tengan asesores bolivianos y extranjeros es parte de la dinámica en la que se sumergen todas las constituyentes, y está ocurriendo en Bolivia. Sin embargo, la forma en que se está produciendo es, en verdad, humillante para quienes están en la Asamblea en representación de las y los bolivianos que los eligieron.

Lo normal y digno en el caso de un asesor extranjero o nacional es que éste ayude al constituyente a dar forma —incluso jurídica— a una idea o una propuesta. Pero esto está ocurriendo de un modo distinto y preocupante.

Los chavistas Alberto Montero Soler y Rubén Martínez Dalmau llegaron a la Ciudad Blanca el último lunes y desde entonces se reúnen con los masistas de 07.00 a 21.00 en la casa Argandoña. Allá, después de que algún miembro de esa fuerza política toma la palabra, los extranjeros desdoblan papelógrafos y llevan adelante exposiciones sobre lo que deberá proponerse en las comisiones. Lo curioso del caso es que al día siguiente uno de los asesores bolivianos asiste a la comisión en cuestión a escuchar los debates y verificar si lo enseñado la noche anterior es realmente propuesto.

Que los constituyentes permitan ser tratados de ese modo como si fueran unos ignorantes o traidores a su fuerza política es indignante. Si bien muchos de ellos provienen del área rural, eso no los convierte en faltos de inteligencia como para que después de ser aleccionados tengan que ser controlados.

Eso sin tomar en cuenta el hecho de que las lecciones que los chavistas pretendan dar a las y los bolivianos seguramente serán más aplicables en Venezuela que en Bolivia. Esto sin entrar en discusiones sobre cuán bien le fue a ese país en la redacción unilateral oficialista de su Constitución Política del Estado, por cuanto quienes participaron en ella fueron en más del 90 por ciento chavistas.

El MAS como fuerza política debería poner fronteras a la participación de sus asesores y no permitirles que su influencia vaya más allá porque eso no sólo acabaría afectando a los masistas, sino al país, que debe delinear su propio camino hacia el futuro sobre la base de sus necesidades y soberanía, y no sobre las de otros países cuyas intenciones en relación con Bolivia ni siquiera están del todo claras hasta ahora.

Por eso, no extraña y hasta es comprensible el malestar que de hecho ya ha causado entre los asambleístas masistas el tipo de asesoramiento que algunos de los extranjeros pretenden darles. En vez de negar que tal situación se está produciendo, deberían ponerse firmes y hacerse respetar.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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