El Diario Abril 20, 2007

Perjuicio a la industria nacional: Piden ampliar plazo de importación a pesar del daño que causa la ropa usada


• Estudio de la CNI y el IBCE estima que sólo el 7% es importada legalmente, mientras que el 93% restante era internada a través del contrabando.

* La comercialización de ropa usada seguirá por un año más, pero la importación termina mañana.


A pesar de los estudios que demuestran impactos negativos que tiene la importación de ropa usada, los que se dedican a esta actividad insisten en ampliar el plazo para seguir introduciendo este tipo de mercadería.

Como se recordará mañana se vence el plazo para la importación de prendería de segunda mano y el próximo año no se podrá vender esta mercadería en el mercado nacional, de esta manera el ejecutivo quiere defender la producción nacional.

Al respecto, el presidente de la Cámara Departamental de Confecciones de Santa Cruz, Juan Carlos Vargas, dijo que los afiliados de su sector están satisfechos porque desde este 21 de abril se dejará de importar ropa usada al país.

“Se vence el plazo para la importación de ropa usada, que lamentablemente en estos 25 años nos ha perjudicado bastante al país y al desarrollo productivo del sector textil y confecciones. Y estamos contentos porque por fin ya el plazo se termina para la importación de esas prendas”, señaló.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Defensa de la Ropa Usada y Prendería a Medio Uso pidió al Gobierno una nueva ampliación de tres años para continuar con la importación de ropa usada ante la finalización del plazo establecido.

El presidente de esa organización, Walter Mamani Choque, que inició conversaciones con el Viceministerio de Producción y Microempresa, justificó su pedido a que el Ejecutivo habría incumplido el decreto supremo que establece una reconversión productiva y capacitación de comerciantes para otros emprendimientos económicos.

El Viceministro de Producción Ramiro Uchani, rechazó la propuesta de los “ropavejeros” de una nueva ampliación y planteó profundizar la discusión sobre el programa de reconversión productiva a fin de crear las condiciones para que los comerciantes se capaciten en otra actividad económica.

El Gobierno, según dijo, cuenta con un millón de dólares para ejecutar el programa de reconversión y para ello solicitó que los vendedores de ropa usada envíen una lista de quienes ingresarán a los cursos de capacitación en el rubro de textiles, carpintería y otros rubros.

ESTUDIO

La Cámara Nacional de Industria (CNI) y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), como promotores del comercio legal y de la competencia leal en el mercado interno, contribuyeron con una de las pocas investigaciones serias emprendidas en relación a las negativas consecuencias que tiene el negocio de la ropa usada en el país.

Los resultados del estudio fueron recogidos en el libro “Impacto de la Importación de Ropa Usada en Bolivia”, a partir del estudio encargado al Consultor Gonzalo Vidaurre, en el marco del Programa de Cooperación Comercial en Bolivia que lleva adelante el IBCE, con el apoyo de la Secretaría de Estado de Economía de la Confederación Suiza (SECO).

En ese marco, ambas entidades junto con otras expresiones del sector productivo exteriorizaron al actual y anteriores Gobiernos su preocupación por la magnitud que adquirió el negocio de la ropa usada en el país, desplazando de forma desleal a la industria nacional de textiles y confecciones.

Además, en el documento se estima que sólo el 7% era importado legalmente, mientras que el 93% restante era internado a través del contrabando, alcanzado un volumen estimado de más de 8.000 toneladas anuales, por un valor de 40 millones de dólares.

La pérdida acumulada para la economía boliviana como consecuencia de la importación de ropa usada entre el 2000 y 2005 superó los 500 millones de dólares (6% del PIB), siendo los más afectados: la industria textil (por 312 millones); comercio (80 millones) y agricultura (32 millones); transporte (17 millones), servicios financieros (19 millones) y servicios generales (23 millones de dólares).

La investigación reveló que la economía boliviana perdió de manera acumulada 107.000 puestos de trabajo en los últimos 6 años, de los cuales 56.000 correspondieron al sector textil y confecciones.

La investigación del IBCE y la CNI dio cuenta de las diversas formas que casi todos los países de la región utilizan para prohibir el comercio de la ropa usada. Ambas instituciones recomendaron un mayor control por parte de la Aduana Nacional de Bolivia en las fronteras y del Servicios de Impuestos Internos en el mercado interno, a fin de impedir que los talleres de confección sigan cerrándose, especialmente en el sector de las MyPes, de lejos, las más afectadas.

También se invocó que los Municipios controlen el comercio de prendería usada, en función de la salud de los consumidores.

Finalmente, recomendaron al Estado, promover una campaña de concienciación a la población para atacar el problema desde el lado de la demanda, informando sobre las consecuencias de utilizar ropa usada, y los beneficios de apoyar a la industria nacional.

Ernesto Antelo López, Presidente del IBCE, recordó que el estudio abarcó 1.000 “encuestas de demanda” (sector de consumidores) y 250 “encuestas de oferta” (sector de comerciantes) emprendidas en puntos neurálgicos del territorio nacional (Oruro, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz, entre ellos).


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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