La Voz Abril 18, 2007

Hay necesidad de erradicar la extrema pobreza y la otra


Es una incordio de los pueblos que debe remediarse, aunque es justo reconocer que no hubo dedicación, hecho que es condenable. . .

El que haya disminuido la pobreza extrema en las últimas décadas no les creíble, porque se sostiene lo contrario, atribuyendo a los efectos del neoliberalismo, habiéndose señalado, repetidas veces, su carácter empobrecedor, con cuyo argumento se buscó, aún se lo hace, un modelo sustituto menos egoísta y muy solidario.

Dicho modelo se impuso en el país cuando "el país se moría", como dijo Víctor Paz, revirtiendo lo que hizo el 52, la vez que proclamó la revolución nacional. No resulta creíble que se haya bajado el índice de pobreza extrema, si con dicha media se provocó una masiva desocupación en los centros mineros, ocurriendo lo propio en las ciudades con el cierre de fábricas. Se incrementó el contrabando con ex mineros incorporados a la internación ilegal de mercadería, iniciándose así en una actividad desconocida. Y el trópico cochabambino se pobló con la otra parte de mineros desocupados, convertidos en "pisacocas", obreros eventuales de los fabricantes de cocaína, o en cultivadores de coca. Los pobres tuvieron ese destino, convirtiéndose en una fuerza política con el tiempo, como única forma de sobrevivir, al limitarse legalmente el cultivo de dicho arbusto.

Quienes no lograron acomodo en el contrabando ni el cultivo de coca tuvieron que sobrevivir en el sub mundo de la delincuencia. Como efecto de la extrema pobreza, debido a la falta de ocupación, se incrementó el robo, recurriendo incluso a la violencia y hasta el crimen.

Ese cuadro fue dominante en este comienzo de Siglo, como herencia del anterior, en cuyo periodo final de tres lustros se tuvo que soportar la crisis económica, de la que no pudimos salir.

El Gobierno actual no resolvió el problema, pero abre perspectivas favorables, pese a las críticas que son abundantes, que tienen mucho de miedo sobre resultados económicos favorables que limitarían proyectos políticos.

La combatida nacionalización de hidrocarburos, o como prefieran llamar, pese a sus errores y demás inexactitudes, permitirá al Estado ingresar sumas elevadas de dinero que, en 40 años, serán administradas por quién sabe qué gobiernos, dependiendo del comportamiento de unos y otros, suficiente argumento como para apoyar medidas que garanticen mejores ingresos porque, al fin de cuentas, es improbable que sean les mismos quienes estén en el manejo de dichos recursos económicos.

En cuanto a la erradicación de la extrema pobreza, luego de la pobreza, para construir una sociedad con mejor calidad de vida, es importante crear una repartición de elevado rango, que podría estar vinculado al Ministerio de Planeamiento para idear la generación de empleos con recursos fiscales y otros, en coordinación con la empresa y privada, a la que debe brindarse incentivos que favorezcan el incremento de la ocupación. Con trabajo siempre se tiene algo para gastar, y al gastar se activa la economía, con resultados inmensamente satisfactorios.


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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