El Diario Abril 23, 2007



A un año del Decreto de Nacionalización Petrolera


Así es como pasa el tiempo y estamos a un año del Decreto de Nacionalización (mal llamado de nacionalización). Este decreto ordenaba un nuevo marco legal petrolero, que pretendía relanzar la industria petrolera boliviana hacia un mundo lleno de desafíos, con un gas natural licuado (LNG) que cada vez está más competitivo, que ahora es una amenaza.



Todos fuimos observadores de luces y sombras y en rigor de verdad, debemos decir que más fueron las sombras, ya que pasó un año y aún los contratos de operación petrolera están en su etapa final de protocolización. No se avanzó en el tema de compra de los activos de las refinerías y plantas de almacenaje, aún no tenemos resultados de las negociaciones de compra de las acciones de las empresas capitalizadas, en realidad no se dio cumplimiento al Decreto.



Además no conocemos el nivel de inversión que podrán ejecutar las transnacionales, ya que con los nuevos contratos, al parecer el interés de estas empresas en una mayor inversión sólo obedecerá a cumplir con las mínimas exigencias del Estado. No podremos contar con un aporte proactivo de estas empresas, en mayor exploración y explotación. Debemos rezar para que podamos cumplir con los desafíos de exportación al Brasil y Argentina.



Creo que esta situación amerita un serio análisis, en primer lugar podemos indicar que el Decreto fue emitido sin mucha convicción ya que hasta el momento no se ve los resultados. También podemos colegir que en el momento de redactar el Decreto, no supieron la magnitud y los problemas que acarrearía esta medida. La misma no fue analizada en su exacta dimensión. Y por último no se contó con personal idóneo y capaz para poder ejecutar ese mandato.



Debemos reconocer que el accionar del Gobierno en el tema petrolero es beneficioso para el país. Sin duda alguna que, a través de las prefecturas y municipios, estamos viendo una mayor inversión y esperamos que el nivel de vida de todos los bolivianos pueda mejorar; al César lo que es del César.



Ahora se viene otro primero de mayo y sólo esperamos que el Gobierno prosiga el camino trazado por el Decreto de Nacionalización y no se aventure con otras medidas descabelladas, por un afán político electoralista, que ahora sí podría ahuyentar las pocas inversiones en el país y facilitar su salida. Creo que con el Decreto de Nacionalización tenemos suficiente y para largo tiempo.



Como boliviano expreso mi preocupación sobre este tema, ya que el destino de nuestra Patria está en manos de lograr una mayor inversión y no deberíamos aventurarnos a provocar más daño a nuestros socios.



Creo que más bien es hora de apretar el acelerador y completar todos los mandatos del Decreto de Nacionalización y esperar que nuestros socios extranjeros inviertan y trabajen a gusto, en un país que ahora controla sus hidrocarburos, pero que también entiende que debe dar buena cobertura legal al inversionista.



Jironda@entelnet.bo


Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia

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