Los contratos con las petroleras están nuevamente (2da. vez) en el proceso de protocolización, y como el 1° de mayo es la próxima semana, debemos prepararnos para un diluvio de discursos triunfalistas para la discutida “nacionalización”. Igual Petrobras, Andina y Total están ansiosa y silenciosamente esperando la protocolización para celebrar que dejarán de pagar 30 millones de dólares/mes adicionales.
Dudo que alguien se acuerde de los “Mártires de Chicago”. Las masas ya no son proletarias, son los movimientos sociales. Para las cuales el 1° de mayo es una fecha más. Pero mientras, veamos cómo estamos afuera.
Al iniciarse la llamada nacionalización, Brasil proclamó estar buscando otras fuentes de gas para disminuir la dependencia del gas boliviano. Los bloqueos de Villamontes y Yacuiba, quizás en triste coincidencia, parecen haber sido la gota que colmó la copa. Petrobras decidió el viernes pasado contratar dos estaciones regasificadoras de LNG flotantes. En un año Brasil tendrá otros proveedores de gas, así que la expansión de exportación a ese país queda postergada.
A principios de marzo, en una fugaz visita el presidente Chávez logró la adhesión de nuestro Gobierno a la iniciativa venezolana de crear una organización de países productores y exportadores de gas natural al estilo de la célebre OPEP, la Organización de Países Productores y Exportadores de Gas del Sur (Oppegasur). El convenio fue presentado en la reunión de Qatar a los países exportadores de gas, por Bolivia y Venezuela.
Una promoción extraña, porque Venezuela no exporta ni un pie cúbico de gas y no es miembro del foro. La idea ha debido ser cortésmente escuchada, porque Bolivia es miembro de ese foro desde su fundación el 2001, y porque el ministro boliviano andaba de la mano del ministro venezolano o viceversa. De todas maneras fue ignorada en el comunicado final de la reunión.
Un par de semanas después, fue presentada en Margarita, en la Reunión de Ministros de Energía, donde recibió un rechazo terminante. Para Brasil y Chile no es aceptable sentarse en una mesa en la cual tengan al frente a Bolivia y Argentina, y teóricamente Perú y Trinidad y Tobago. Argentina feliz en el mejor de los mundos. Podría sentarse en ambos lados de la mesa. Exporta a Chile, e importa de Bolivia. Colombia no ha sido ni mencionada, siendo así que el gobierno del presidente Chávez está construyendo un gasoducto de ese país para importar a Venezuela. ¡Increíble! La formación de la OPPEG para regular precios y volúmenes de producción de gas es promovida por un país que no exporta ni importa gas todavía.
También en Margarita, nos informa la prensa, nuestra delegación tuvo una posición opuesta y muy cáustica a los biocombustibles, en especial al etanol, que es liderado por el Brasil y lo utiliza desde hace casi 40 años. ¡Lamentable, sólo un par de meses atrás, parecía que se había eliminado el mal ambiente existente, mejores precios para el gas y la oferta de recibir ayuda en biocombustibles! El etanol no debería concentrar nuestra atención. Para nosotros, lo importante sería producir biodiesel. Menos subvención al diesel importado y más fuentes de trabajo en el agro.
También de Venezuela nos llegaron declaraciones condenatorias a nuestro Senado por los contratos petroleros, indicando que se estaban demorando planes de petroquímica ya acordados.
Por lo anterior, fueron una agradable sorpresa las imágenes de nuestro Primer Mandatario participando en la colocación de la piedra inaugural de un complejo petroquímico. ¡Sensacional! Había comenzado la verdadera industrialización del gas, porque las plantas de separación de líquidos a las que se refería la declaración del presidente Chávez no son de industrialización. Industrializar es convertir el gas en otro producto, no sólo sacarle la “humedad”. La alegría duró segundos, la ceremonia era en Venezuela un complejo existente, Jose (sin acento, como me indican desde Venezuela) en las afueras de Barcelona. La Tv continuó dejándonos estupefactos. La piedra fundamental era consecuencia de un arreglo firmado entre PDVSA y Braskem del Brasil. ¡Un complejo con plantas para los mismos productos y capacidades, y con la misma compañía brasileña que se estaba discutiendo para Puerto Suárez! Proyecto reiterado después de la visita a Brasilia hace un par de meses. Ahora, el colmo de los colmos. La planta en Jose requeriría los volúmenes de gas húmedo que Bolivia exporta por Puerto Suárez (± 30 MM3/d) y que Venezuela no dispone. Por la ubicación, parecería que PDVSA espera obtener ese gas en aguas afuera, en el Golfo de Paria, donde Petrobras tiene contratos. En buen castellano, esas plantas entrarán en operación cuando exista ese gas disponible en Venezuela.
Para nosotros el problema es muy serio. ¿Habremos renunciado a la petroquímica a cambio de que Brasil y Argentina nos paguen los licuables (materia prima para la petroquímica) aparte del gas? ¡Pésimo negocio! Una débil comparación. Será como exportar mineral con oro, por el cual nos paguen el precio del oro refinado con descuentos por su refinación. Petroquímica no es “oro refinado”, es vender productos con el oro refinado y elaborado como las “joyas de oro”. Valen 30-40 veces más que el metal. Si no me cree lector, vaya a comprar joyas de oro, hágalas pesar y trate de pagar ese peso con el precio del metal.
Lector, usted juzgue cómo llegaremos al 1° de mayo.
*Carlos Miranda P. * es ingeniero petrolero, fue superintendente de Hidrocarburos.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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