Serio y susceptible. Así se mostró el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, en una entrevista que concedió a La Prensa y a una agencia internacional en su despacho del piso 12 del Palacio de Telecomunicaciones.
En la cita, que empezó con 15 minutos de retraso, destacó la firma de los “petrocontratos” y el aumento de los ingresos del país gracias a la nacionalización. Se inquietó cuando se le consultó sobre los resultados de las auditorías que el mismo Ministerio del ramo encargó a consultoras privadas y cuyos resultados no han sido presentados oficialmente, pese a que ya están listos sus informes finales.
—Un año después de la nacionalización del gas, ¿se podrá anunciar que las refinerías vuelven al Estado?
—Estamos en proceso de negociación y una negociación no tiene fecha de conclusión. Cuando terminemos de negociar en los términos que convengan al Gobierno y al Estado, el Presidente de la República informará.
—¿Cuánto está dispuesto a pagar el Estado a Petrobras por las refinerías?
—En este caso, y en los otros que hemos negociado y los que vamos a negociar, no vamos a hacerlo a través de los medios. No puedo proporcionar ninguna información, sólo lo haremos cuando haya resultados.
—Cómo evalúa la inestabilidad que afectó al equipo de hidrocarburos: dos ministros de Estado, cuatro presidentes de YPFB, tres superintendentes...
—Como país, Gobierno y Estado, nos conviene tener una estabilidad institucional, una estabilidad de autoridades. Todo es posible cuando se tiene una estrategia y una política hidrocarburífera con claridad meridiana. Si no existe la estrategia, podría continuar la inestabilidad.
El Gobierno ha optado por eliminar la inestabilidad y, en esos términos, como transición, todo lo que se hace en la nacionalización va a contribuir a la
estabilidad.
Queremos resultados en los emprendimientos desde la protocolización, y de ahí en adelante empiezan los proyectos. Vamos a tener una actitud agresiva en exploración y explotación. El Estado ha descubierto sólo el 11 por ciento de su potencial territorial. También vamos a impulsar las
áreas reservadas para Yacimientos en zonas tradicionales y no tradicionales. Vamos a implementar políticas agresivas de búsqueda de nuevos mercados en Sudamérica y el abastecimiento del mercado interno.
—Un año después hay más ingresos económicos, pero se cuestiona el proceso porque no hubo una verdadera nacionalización, sino una simple adecuación de contratos...
—Yo no puedo justificar. Sólo voy a hacer una lectura real. ¿Qué es una nacionalización? Algo que se vuelve nacional y que es la propiedad de los hidrocarburos. Lo que ha ocurrido es que (se) crea un instrumento jurídico que es el decreto de nacionalización y, posteriormente, los contratos. Se recuperó la propiedad de los hidrocarburos, y eso quiere decir que los bolivianos somos dueños, en cualquier lugar que se encuentren.
Las empresas realizan actividades de servicio, y si el campo es comercial, van a tener una retribución. Por otro lado, YPFB, como propietario, tiene el monopolio de cargar todo el hidrocarburo a los ductos, define los precios de exportación y las búsquedas de nuevos mercados. En el estricto sentido de la palabra, todo está nacionalizado.(Fija sus ojos sobre la periodista, se acomoda en la silla y sigue con la respuesta.)
Esa pregunta es muy tendenciosa. “No es nacionalización porque no se ha expropiado”. Cuando expropiemos nos van a decir por qué lo han hecho. No necesitábamos expropiar. En todo lo que acabo de decir que es lo nacional no hubo necesidad de pagar una indemnización. Antes se expulsó a las empresas para luego convocarlas en peores condiciones para el Estado. Vean las dos nacionalizaciones.
¿Qué implicaba la readecuación de contratos? Era quedarse en el mismo escenario y con nuevas reglas. Pero ahora las empresas son sólo de servicio, sólo van a tener una retribución. Se les va a reconocer luego del trabajo de fiscalización en los pozos. Se les va a pagar ganancias extraordinarias. Quiero desmentir que esto no es nacionalización. Ahí están los resultados.
—YPFB no logró asumir su participación en toda la cadena. Teóricamente asumió el mayoreo, pero en los hechos no es así. ¿Cómo se la va a repotenciar si incluso el Ministerio de Hacienda habló de entregar parte de sus nuevos ingresos para el pago del Bonosol?
—Todos los recursos de YPFB garantizan el pago del Bonosol a través de acciones de las capitalizadas. Es el caso de Chaco, Andina y Transredes. Estamos haciendo gestiones. YPFB va a asegurar, pero no con recursos de YPFB. Hay la decisión del Gobierno de potenciarla. Va a tener una participación fundamental en todo el proceso de administración y contratos. No podemos desconocer esto. Estamos avanzando.
—Claro, pero la repartija de sus oficinas en las regiones es un obstáculo para que se convierta en una empresa corporativa y competitiva, tal como estaba previsto en el decreto de nacionalización
—No podemos hacer nada porque lamentablemente hay una Ley de Hidrocarburos que lo establece así. En ese marco, la estamos potenciando para que realice lo que encomienda el decreto, que es asumir todas las tareas de la cadena de los hidrocarburos.
Por eso, es importante subrayar que YPFB va a tener cuatro opciones. Hacer por sí sola, asociarse con empresas estatales latinoamericanas o de otros continentes, con compañías privadas o extranjeras, prefecturas, subprefecturas y municipios que tengan capacidad financiera.
Sáquense de la cabeza la idea de que YPFB tiene que hacer todo sola. Hay todo ese espectro de posibilidades para asegurar su participación en toda la cadena.
—¿Va a ser una empresa estatal con capitales privados como Petrobras?
—Puede asociarse con empresas privadas. En este momento no existe una normativa que lo permita. Nosotros estamos elaborando una para presentarla al Parlamento a fin de que YPFB pueda asociarse con cualquiera de los actores mencionados.
—¿Es la ley de refundación?
—Es una ley que le va a permitir tener varias posibilidades.
—Ya se firmaron los contratos, pero aún no presentaron las auditorías a las petroleras. ¿Para qué van a servir luego los resultados de las auditorías? Se habla incluso de que algunas incurrieron en fraude contable y que incumplieron las inversiones comprometidas...
—¿Quién adelantó eso?
—Son informes de las consultoras... (No deja que se le explique que La Prensa publicó los resultados finales)
—No hay información oficial sobre eso...
—Entonces, cuándo van a hacer... (Villegas otra vez no deja concluir la pregunta)
—Aclaremos. No existe ninguna información oficial sobre las auditorías. Por tanto, nadie puede decir que hubo fraudes. Cuando se presente la información oficial se podrá decir esto. Todo lo demás son trascendidos. Creo que hay que precisar la forma en que sacan la noticia porque generan malestar. Aquí no hay información oficial. Por eso tengo miedo de reunirme con ustedes. Porque hay que tener pies de plomo. No por Villegas, sino por el bien del país, (ya) que generan un ambiente delicado con las empresas, con el Gobierno. Generan incertidumbre. Nos ponen en serios aprietos...
—Ministro, son informes finales de las consultoras contratadas por el Gobierno, y usted no me está respondiendo sobre el tema...
—No pase a otro tema. Estamos hablando de la forma como se maneja la información...
—Usted está cambiando... (Villegas corta nuevamente)
—Ahora, sobre las auditorías. Están en proceso de trabajo en el Ministerio, y una vez que terminemos de trabajar las de Santa Cruz, que va a ser muy pronto, vamos a entregarlas a Yacimientos para que trabaje en el Anexo G, que es básicamente sobre inversiones, para que la Unidad de Administración de Contratos de YPFB pueda cumplir lo que dice el Anexo G, que si hay diferencias en el valor de las inversiones de auditoría y de declaración de las empresas, contraten a un perito para someter a su dictamen.
—¿Qué avances hay para que YPFB pueda asumir el control mayoritario de las capitalizadas?
—Estamos negociando, pero por el momento no puedo informarles sobre los avances. Sería deshonesto y quebraría un proceso de negociación. (Lo haré) cuando tengamos resultados.
Fuente: Servicio de Información Ciudadana. SIC, CEDIB - Bolivia
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