La Agroenergía, ¿Solución para el clima o salida de la crisis para el capital? (Petropress 19, 5.10)

La Agroenergía, ¿Solución para el clima o salida de la crisis para el capital? (Petropress 19, 5.10)

Descargar (PDF, 321KB)

Entrevista Francois Houtart

Durante su estadía en Bolivia, entrevistamos a Francois Houtart, un intelectual de renombre mundial que ha trabajado en muchos países, invitado por distintas universidades y movimientos sociales. Es profesor emérito de la Universidad de Lovaina-La-Nueva, Bélgica, Presidente del Tribunal Permanente de los Pueblos y uno de los fundadores del Foro Social Mundial. Acaba de publicar su últi mo libro ”Agroenergía, solución para el clima o salida de crisis para el capital”, que comentamos con él.

Chantal Liégeois: ¿Cuál es el rol de la energía en el sistema capitalista? Francois Houtart: El problema de la energía es central en todas las civilizaciones humanas y se podría decir casi que la historia de las civilizaciones es la historia de la utilización de la energía, desde la energía natural, animal, humana y poco a poco la energía producida
por los seres humanos. El sistema capitalista tiene una manera específi ca de utilizar la energía. La lógica es la producción en función del valor de cambio, es decir en función de su posibilidad de ser una mercancía. El capitalismo centra  toda la organización de la producción de bienes y servicios sobre la lógica del mercado, porque es la única manera de hacer ganancias y de acumular el capital, por supuesto, privado. En este sentido, el capital tuvo dos orientaciones fundamentales, en cuanto a energía: primero, encontrar energía siempre más barata para poder producir y segundo, excluir lo que se llama en economía “las externalidades”; todo lo que es externo al cálculo del mercado, o sea los  daños ecológicos y los daños sociales, porque eso no es pagado por el capital sino por la colectividad, o por los individuos. Así, la utilización de la energía en el sistema  capitalista La Agroenergía se ha constituido en un despilfarro absolutamente enorme, y también una tal producción de daños ecológicos y daños sociales que empieza hoy a llegar a ciertos límites que son el agotamiento de los recursos naturales, los daños climáticos y las resistencias sociales.