Bolivia perdió la oportunidad de industrializar litio en 2025 por disputas políticas | Crónica Digital (2.01.26)

Diego Jaramillo
Bolivia perdió en 2025 una valiosa oportunidad de industrializar sus 23 millones de toneladas de reservas de litio, con el respaldo de empresas de Rusia y de China, debido a disputas políticas que frenaron la aprobación de los contratos en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
Para analizar los avances en la explotación e industrialización del metal liviano, la Agencia Sputnik entrevistó al exdiputado del Movimiento Al Socialismo (MAS), Jerjes Mercado, al experto en minería del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), Gonzalo Mondaca, y al presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Edgar Borth, quienes coincidieron en que, si no se logra reactivar inmediatamente el sector, esa riqueza se quedará bajo tierra.
«Creo que hemos ido perdiendo oportunidades a lo largo de varias décadas. Tenemos una gran reserva ahí (Salar de Uyuni, departamento de Potosí) que tiene que ser explotada racionalmente y en beneficio del pueblo boliviano, no de corporaciones ni de ciertas élites que quisieron apropiarse de nuestro litio en décadas pasadas», afirmó Mercado.
El principal avance en 2024 fue la firma de dos contratos de explotación e industrialización de litio entre la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y las empresas Hong Kong CBC (China) y Uranium One Group (Rusia), que consisten en la construcción de tres factorías en el salar de Uyuni, en el departamento productor del metal Potosí (sur), por un monto global de inversión de casi 2.000 millones de dólares.
Según la legislación boliviana, para que tales inversiones se hagan efectivas los mencionados acuerdos deben ser aprobados por las Cámaras de Diputados y Senadores, pero a la fecha no hubo avances significativos: al contrario, fueron archivados bajo argumentos ideológicos.
Al respecto, Mercado consideró que «hubo un retroceso» en 2025 con la paralización del tratamiento legislativo de los contratos de litio en la Asamblea, que podían ser mejorados en los debates.
«Varios años hemos perdido con este tema de los contratos con Rusia y China, debimos avanzar con los convenios y, por supuesto, nada está escrito en piedra, todo contrato puede ser perfeccionado y mejorado», reflexionó el exlegislador boliviano.
En su criterio, si el gobierno de centro derecha que asumió el 8 de noviembre, presidido por Rodrigo Paz, anula los acuerdos que ya existen va a ser un nuevo retroceso, pese a los avances logrados durante las administraciones de izquierda.
«Se podía avanzar con esos contratos, diversificar las inversiones, que vengan rusos y chinos, ya deberían estar aquí produciendo. Ahí hay una falla del gobierno de Arce que tardó más de cinco años en hacer esos contratos y que, finalmente, no fueron aprobados», lamentó Mercado.
El exdiputado recomendó al gobierno de Paz revisar rápidamente los dos acuerdos, para no perder competitividad, y ver qué se puede mejorar.
«Hay que analizarlos con prontitud y continuar con esos convenios. Si se puede mejorar algunos aspectos, hay que hacerlo, pero no podemos desecharlos e inducir a que vengan otros inversionistas. Recuerde que el litio es un recurso estratégico, pero también tiene un periodo. ¡Cuidado que nos quedemos con la riqueza bajo el suelo!», advirtió.
DÉFICIT TECNOLÓGICO
En la actualidad Bolivia carece de tecnología, de expertos y de legislación adecuada para industrializar el litio, pues el sector registra cambios rápidos en el mundo para hallar fuentes renovables de energías, advirtió a la Agencia Sputnik el investigador Gonzalo Mondaca.
«Bolivia no ha desarrollado sus capacidades científicas ni académicas, pese a que tuvimos momentos en que se pudo invertir en ciencia, tecnología y capacidades humanas, particularmente, en el último periodo con los altos precios internacionales del gas, a partir de 2008», observó el experto del Cedib.
Agregó que no existe una institucionalidad o mecanismos en la que trabajen conjuntamente universidades y empresas, con objetivos comunes, por ejemplo, aportar en la industrialización de litio.
«Bolivia no ha articulado las universidades con la sociedad, es decir, generar institucionalidad, crear mecanismos que faciliten en conectar las universidades con las empresas. Por lo tanto, las empresas también están desvinculadas del desarrollo de ciencia y tecnología», puntualizó.
El académico nota además la falta de normativas que definan el camino para explotar el litio, identifiquen actores y fijen regalías mineras, que generalmente, truncan las licitaciones en el tramo final.
«Hay una debilidad legal que es una traba en el último momento. Mecanismos de acuerdo entre actores claves, Bolivia no tiene claro, por ejemplo, cuánto debería ser la regalía para regiones por el litio. O no tiene claro quiénes deberían participan en las decisiones estratégicas», cuestionó el experto minero.
CARRERA A CONTRARELOJ
Bolivia intentó en reiteradas oportunidades desde 1990 industrializar el litio, empezando con la Lithium Corporation Of América (Lithco).
Posteriormente, en abril de 2008, el gobierno del expresidente Evo Morales (2006-2019) declaró prioridad nacional la explotación de recursos evaporíticos del Salar de Uyuni en Potosí y la creación de la Dirección Nacional de Litio, con un presupuesto de 5,7 millones de dólares para impulsar un proyecto piloto.
El temor de los habitantes de Potosí es que nuevamente queden en papel los proyectos de industrialización por intereses políticos y posterguen el desarrollo del país.
El presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Edgar Borth, coincidió con Mondaga en que el conocimiento científico es fundamental para industrializar el litio y no tropezar a cada paso con una serie de dificultades políticas o culturales.
«El conocimiento es fundamental. Primero, hasta ahora la gente que estuvo al frente de este tema prácticamente no conoce el sector. Trabajaron políticos, líderes populares, pero ninguno conoce del tema. El litio parte del conocimiento de la ciencia y, partir de ahí, vamos avanzando», afirmó Borth.
Después de esos dos intentos fallidos, en 2017 se crea Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) con la estrategia nacional de explotación e industrialización de los recursos evaporíticos del país, que actualmente ya avanzó con la firma de contratos con empresas de Rusia y de China, pero el principal obstáculo está en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
«Perdimos una oportunidad grande, porque se pueden pulir los acuerdos firmados si no son perfectos, las ideas son perfectibles. Si no se va a mejorar lo que ya existe, simplemente se queda en nada, eso es lo más peligroso y eso pasó en el país», lamentó.
En su criterio, si existe voluntad política, la revisión de los contratos puede tomar un mes, pero si no hay voluntad «estaremos otro año más con el mismo problema».
«Ya tenemos una base, el Gobierno de Rodrigo Paz tiene otra forma de pensar y es más abierta, hay que abrir estos temas a la población, y trabajar en las regiones donde estos temas son álgidos», sugirió.
En primera instancia, Bolivia intentó con la tecnología de piscinas de evaporación para extraer litio de soluciones salinas en el salar de Uyuni, pero ahora esa técnica es considerada obsoleta, porque depende mucho del clima y no es suficiente para trabajar a escala industrial.
Ahora se apuesta por la Extracción Directa de Litio (ELD) por la rapidez del proceso, pero se requiere instalaciones industriales, cumplir con normas medioambientales para minimizar los desechos y una inversión considerable.
Con reservas de litio de 23 millones de toneladas en salares en Potosí, según el Servicio Geológico de EEUU, Bolivia forma parte del parte del «Triángulo del Litio» en Sudamérica junto a Argentina (19 millones de toneladas) y Chile (9 millones de toneladas), que concentran en conjunto las mayores reservas del mundo.
Santa Cruz, Bolivia, 2 de enero 2026