La privatización del Sistema de Pensiones en Bolivia no se limita al manejo de aportes por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), sino que implica que las jubilaciones dependen de la acumulación individual en cuentas personales y del rendimiento en el mercado financiero. Este modelo, conocido como «capitalización individual», subordina las pensiones a las fluctuaciones del mercado y desvincula la jubilación de la solidaridad colectiva de los trabajadores.
Como resultado, acceder a una pensión adecuada ya no depende de la organización social, contraviniendo los principios históricos de la Seguridad Social.