En los últimos años, el contexto internacional ha cambiado de forma significativa. La política exterior de Donald Trump marcó un giro hacia estrategias más unilaterales y de control, con impactos directos en América Latina.
Este cambio refleja el debilitamiento del orden global basado en cooperación e ideales liberales, y el avance de posturas más conservadoras y autoritarias. En la región, también se observa un viraje político en esa misma dirección.
En este escenario, aumenta la presión sobre los recursos naturales, mientras se debilitan las regulaciones ambientales y sociales. La prioridad pasa a ser la economía, incluso a costa de impactos sobre la naturaleza y las comunidades.
Un hecho reciente —el reconocimiento otorgado por la FIFA a Trump— evidencia las contradicciones del momento actual y la pérdida de referentes claros en la política internacional.
